Ramiro Francisco
Vamos a incursionar un chin, en eso que llamamos economía barriática, a ver si lo que exponemos, es viable, se puede ejecutar, o realizar, sin complicación alguna-.
¿Podemos acaso calcular de manera aproximada, qué cantidad de agua necesitamos por día, para nuestros quehaceres en el hogar?
Una familia de cuatro personas. Los padres y dos hijos.
¿Qué tenemos para almacenar agua? Un tanque para 55 galones, una vasija o ponchera, cuatro latas grandes, tres cubos plásticos y algunas cubetas.
Todo lo llenamos cuando “llega el agua” cada tres días. Aprendimos a utilizar lo esencial. Cero desperdicio. Uso estricto del vital líquido en solamente lo necesario, y este alcanza para el tiempo destinado.
Si de buenas a primeras, vamos al mayor recipiente a buscar agua y notamos que no tiene el nivel que presenta siempre, sospechamos que alguien la está tomando sin control, o que el tanque tiene un escape o fuga.
Al echar un vistazo, descubrimos que ciertamente, hay un escape. ¿Qué hacer? ¿Alzar la voz y maldecir la hora en que nací? ¿Quejarme y llamar a los comunicadores y periodistas para que conozcan el problema?
Resolver, solucionar o buscar a alguien que conozca cómo hacerlo, si el tanque es de metal o plástico. Corregimos, el escape. Por lo tanto, el agua durará el tiempo estipulado, al echarle de nuevo.
Ahora que se habla de reforma fiscal y otras, algunos economistas, políticos, empresarios, sindicalistas, simples obreros, periodistas, comunicadores, “economistas de pulperías de barrios”, le dicen al gobierno, chequeen bien a ver si hay escapes.





