Ramiro Francisco
Si no somos orgullosos en extremo y aceptáramos correcciones, y no pensamos que actuamos mal y demostramos cobardía o miedo al decir nos hemos equivocado, las lecciones de Sabana Iglesia, servirían para ayudarnos a no cometer los mismos errores.
La explosión de la tubería que forma parte del Acueducto Cibao Central, ocurrió el mismo Día de Navidad, provocando la destrucción de cuatro viviendas
Gracias a Dios, que no hay pérdidas de vidas humanas (muertes). Todavía este domingo, brigadas permanecen en arduo trabajo a los fines de, en las próximas horas culminar los mismos y llevar el agua a cerca de 40 mil personas de Santiago y Moca, que tienen carencia del preciado líquido.
Las fallas o fugas de agua conforme a algunos comunitarios de la zona empezaron, hace más de un año y fueron debidamente reportadas.
Nadie les hizo caso “porque el pobre, no tiene voz” dijo la señora Estebanía Placencia, una de las dueñas de la vivienda afectada.
Hay funcionarios, que se enojan cuando alguien les lleva una denuncia, una queja y se lo toman como si fuera una molestia, al olvidarse y dejar de lado, que son servidores públicos.
Lo dejaron para después…y han tenido que trabajar aceleradamente, luego que el propio presidente de la República Luis Abinader, ordenara trabajar de inmediato, para resolver ese mayúsculo problema.
El mismo Día de Navidad, llegaron equipos pesados e iniciaron los trabajos. Día y noche, brigadas se encuentran allí hoy domingo. Ingenieros, técnicos, obreros, funcionarios…tal vez hasta los llamados “busca cámaras”.
Todo eso, familias emocionalmente también destruidas como sus viviendas, por la negligencia, dejadez, sordera y altivez de algunas autoridades, que no actuaron a tiempo.
Sirvan esas lecciones para todos!




