Abril 15 del 2026.
Por: Roque J. de León B. (MAE).
Desde hace mucho tiempo las personas e instituciones con niveles claros de concienciación respecto al daño que la humanidad está causando al Medio Ambiente, que a la vez, da origen a lo que llamamos «Cambio Climático», han venido advirtiendo sin resultados, de las consecuencias funestas que hoy nos impactan.
No hemos querido entender que: la contaminación de todo tipo que causamos, la explotación indiscriminada de bosques, montañas y reservas; explotación desmedida de la fauna; eliminación de cañadas, arroyos y ríos; urbanizaciones, proyectos hoteleros e industriales sin ningún tipo de planificación ni control en los sistemas de drenaje y sanitarios, entre otros tantos, están destruyendo el hábitat de los seres vivos de los que formamos parte los humanos.
Lo lamentable es, que aún mirando y en ocasiones viviendo en carne viva: los daños provocados al correcto efecto invernadero, las guerras y sus efectos nocivos para para el mundo, los incendios de bosques donde se pierden grandes cantidades de vidas y propiedades, escasez de agua potable, el comportamiento de los océanos cada día es
más irregular, los Fenómenos Naturales cada vez son más agresivos e incontrolables, sufrimos los daños del polvo del Sahara, la seguridad alimentaria se tambalea, entre otros tantos y, no somos capaces de reflexionar sobre el entorno que vamos a legar a las futuras generaciones.
Es obvio que muchas de las personas que hoy toman decisiones en el mundo, lejos de buscar y consensuar las fórmulas para frenar la destrucción de los seres vivos, lo que hacen es buscar ventajas individuales y de grupos en perjuicio de la inmensa mayoría, es lo que debemos combatir.
Bueno es recordar lo sucedido y lo que aún sucede en Sur y Centro América con aquellos fenómenos denominados el Niño y la Niña que arrasaban con todo a su paso cuando era con el agua y luego el golpe final con las sequías.
En República Dominicana hace tiempo que las diferentes autoridades han venido permitiendo que se violenten las leyes, normas y reglas que deben garantizar la tranquilidad de la sociedad y sobre todo que personas inocentes pierdan sus vidas y propiedades por: construcciones inadecuadas en lugares inapropiados, granceras demoliendo ríos y bosques secos, puentes descuidados y más.
Entre todos, debemos exigir a las autoridades que al menos hagamos respetar las más elementales normas de convivencia ya establecidas para ayudar a preservar vidas y pertenencias.
Por ser abril el mes en que los días 05 y el 18 son dedicados a resaltar la importante labor social que están llamados a realizar los Periodistas y los Locutores respectivamente, clases que en los últimos tiempos su número de miembros ha crecido de manera exponencial, propicia es la ocasión para hacer un alto en el camino y pensar en la necesidad de buena información que tiene nuestra sociedad además, revisar si realmente estamos cumpliendo con ese rol sagrado que nos corresponde.
De igual manera, hoy más que nunca, contamos con una gran proliferación de Espacios y Medios de Comunicación Social Tradicionales y en las Redes Sociales que les han facilitado el trabajo a los «Dirigentes Políticos», los que desde sus escritorios emiten opiniones sobre «Temas-País» que sus adeptos colocados en los espacios y medios de comunicación difunden y defienden como una verdad absoluta aunque no lo sean, desinformado al pueblo en múltiples oportunidades obviando hablar de temas neurálgicos como son los que originan los desastres naturales.
Claro estoy de que el hombre no tienen el control sobre los Fenómenos Naturales, ahora, sus efectos sí pueden ser neutralizados en parte con: educación y la concienciación de todos, sin excepción.
¡No sigamos permitiendo que cada vez nos golpee la naturaleza, salvemos nuestro mundo mientras podamos!
ROQUE J. DE LEÓN B.
DIPLOMADO EN TÉCNICAS DE COMUNICACIÓN SOCIAL INTEGRAL.
MIEMBRO DEL SNTP Y DEL SINLOPP.





