Ramiro Francisco
No siempre, pero usted llega a conocer una persona más por su alias, o apodo, que por su verdadero nombre.
Fullín, El Malo, La Boa, El Gato, La Sica, Cuerito, Ladronazo, La Rata, Rastrero, Cuerillín, Caco Pelao, El Zorro, Lambonazo, Cacú, Bembe e Trocha, Mano Larga, La Chiva, La Mafia, Raquiña, El Vago”
No podemos ocultar, que eso de alias o mote, es para los “realengos, descamisados, pata por el suelo, barriáticos, e hijos de Machepa” con algunas excepciones en las llamadas clase alta.
“Comején, Nalga Seca, Caco Pelao, Mano Larga, Ñeco, Gordo, Boca Grande, La Lechuza, El Feo, Bembú, Culo e Maco, Capicúa, Cambumbito”
Pocos alias se conocen, en los involucrados hasta ahora en el caso SENASA. No obstante, casi todos los muertos en intercambios de disparos o que se entregan a la Policía Nacional tienen sus alias o apodos.
“Droga, La Liebre, Sicario, El Guardia, Peluche, Niño, El Jefe, Meneo, Nifi, Chuky, Cacalo, Montro, Cacú, La Mafia…”
Razón tienen algunas autoridades de Educación, que prohíben los motes o alias despectivos en las escuelas. Lo que también es conocido como bullying, debido al daño psicológico que esto causa en los niños.
Nadie está libre de un apodo, mote o alias. A veces, lo elige uno mismo como en algunos casos de los antisociales o delincuentes. Otras, la costumbre insistente de personas cercanas.
“Rastrero, Gambao, Boca Grande, Pariguayo, Grajú, Pajarito, Brutico, El Rabo, Orejú, Loco…”
Es verdad a los Rafael, suelen decirles Felo, a los Francisco, Pancho, Guelo a los Miguel, Mechi a quienes llevan por nombre Mercedes.
Pero, no hay por qué decirles Teta de Cañón, a quienes llevan esas armas descomunales.





