En un emotivo acto celebrado en la Casa Museo del escritor, ubicada en la localidad costera de Isla Negra, unos 100 kilómetros al oeste de Santiago, unas 250 personas recordaron la obra y el legado cultural y político del escritor, militante del Partido Comunista y amigo cercano de Allende.
«La muerte de Allende y la tragedia que cubrió al país ensombreció sus ánimos en esos últimos días de su vida, que justo hoy recordamos. Es una gran ausencia y la mejor manera de homenajearlo es volver a leer sus libros y recordar su obra», dijo en su discurso el ministro de Educación, Nicolás Cataldo.
Neruda falleció el 23 de septiembre de 1973 en la Clínica Santa María de Santiago, un día antes de exiliarse en México, donde podría haberse convertido en el gran opositor al dictador.
«Fue objeto de violencia política en vida y pos mortem pues sus libros fueron censurados, prohibida su circulación y las bibliotecas públicas y privadas fueron objeto de espuria, quema y silenciamiento para provocar su muerte social y borrarlo de la historia del país como figura política y cultural por el hecho de ser comunista y un referente ineludible de la justicia social», dijo Fernando Insulza, portavoz de la Fundación Neruda, organizadora del evento.
Investigación aún en curso
La muerte del político y diplomático chileno está siendo investigada desde 2011, cuando su chofer y secretario, Manuel Araya, fallecido el pasado junio a los 77 años, expuso públicamente en una entrevista que el poeta fue envenenado mediante una inyección en el abdomen por un agente secreto del régimen pinochetista que se hizo pasar por un médico.
Fuente, El Nuevo Diario