Por Ramiro Francisco
Uruguay, la tierra de Pepe Mujica, es un país hermoso de nuestra América. Lejos, -es verdad- de nuestro Caribe Insular, donde se encuentra nuestra amada República Dominicana.
No obstante, mediante la tecnología, estamos a solo un clic para ver y escuchar lo que ocurre en cualquier parte del mundo. Mcluhan tuvo mucha razón cuando en su visión futura sostuvo, que el mundo es una aldea.
Las declaraciones sobre su salud, ofrecida en una rueda de prensa por el ex presidente de Uruguay Pepe Mujica, deja ver una vez más la entrañable grandeza de este ser humano.
Sin negruras, desesperación, amarguras, ni miedos, confiesa ante decenas de periodistas, que tiene un tumor de esófago. Que la vida es hermosa, termina y se va.
Un ser humano al que no se le fue el poder a la cabeza y lo moldeó para el orgullo, altanería o la prepotencia.
Un político respetado. Honesto en grado sumo. En el poder y fuera del mismo. Su ejemplo de vida, quedará como tesoro, no solo para los uruguayos, sino para todo el mundo.
Cuando el tren llegue, su liviana maleta, no será obstáculo para abordarlo.





