Lic. Ramiro Francisco
A nuestros amigos José Nazario, Rubén Merete, Tito Alemán, Chichi Troche, Ramón A. Pen, Héctor Abréu, Roque De León, y Renato Ferrero en Neuquén-Argentina.
Es posible que la miopía política, religiosa o educacional, nos impida ver un poco más allá del día presente y no alcancemos a vislumbrar siquiera, el luminoso porvenir que espera a nuestro Puerto Plata.
De rudimentarias goletas que atracaban en nuestro puerto, ¿Quién iba a decir que tendríamos decenas de barcos-cruceros modernos, con miles de visitantes caminando por nuestras calles y visitando otros municipios?
Es posible, que por nuestra pequeñez de alma y de espíritu, por nuestro dolorido corazón y arraigado negativo pensamiento, estemos cerrados a ver el futuro promisorio de nuestro pueblo sea en este o en otros gobiernos.
¿Que nuestros empresarios e inversionistas locales no se ponen de acuerdo? ¡Vendrán de otras latitudes, con visiones diferentes y lo harán e invertirán como lo están haciendo!
Grandes inversiones inmobiliarias que realmente llaman la atención. Punta Bergantín, Muñoz, Carretera El Cupey, entorno del Malecón de esta ciudad y otras.
Ventanas abiertas contra el desempleo. Ingenieros, Arquitectos, maestros de la construcción, carpinteros, varilleros, albañiles, ayudantes, técnicos en refrigeración, electricistas, otros.
Movimiento económico, que llega a ferreterías, compañías de agregados y materiales de construcción, camioneros, ayudantes, entre otros, que ven multiplicadas sus finanzas y ahorros.
Ahora bien: esa mirada que nos permite observar un futuro luminoso, también vislumbra serios problemas por asuntos de extrema escasez de agua potable, de seguir la situación actual con este acueducto.
Tenemos comunidades, donde el agua no llega y otras en las que el agua potable es recibida una o dos veces veces a la semana.
Tal vez, esté exagerando. Con todo, deseo estar con mis pies sobre la tierra.
Si nuestras autoridades, las que están y las que piensan estar, no coordinan, planifican y se trabaja para la real construcción de un nuevo acueducto para Puerto Plata, lo que hoy es una bendición y motivo de orgullo y desarrollo, será una verdadera maldición motivadora de luchas y protestas.
Estamos a tiempo.





