Fernando Puig Miller
Hoy hace 44 años que falleció José Augusto Puig Ortiz, quien tuve por dicha fuera mi padre, referente, mentor y guía.

Con relativa frecuencia me abordan diversas personas con uno de estos comentarios o preguntas:
o Unos me recuerdan con gratitud que fueron sanados por aquel médico de pueblo que hizo de la medicina social su estandarte, y me resaltan con un dejo de nostalgia como el tiempo es implacable y se van desvaneciendo los recuerdos, se olvidan las convicciones y los buenos ejemplos quedan rezagados con el surgimiento de las generaciones de relevo.

o Otros que han visto el nombre de José Augusto Puig Ortiz, como un referente de la lucha contra la dictadura de Trujillo, y me solicitan algunos datos al respecto.
o Y finalmente otros que, nacidos en esas nuevas generaciones y muchos llegados de otras latitudes distintas a la ciudad natal de José Augusto Puig Ortiz, se sienten curiosos por saber si la avenida de Puerto Plata que lleva su nombre tiene que ver conmigo y por qué la distinción de llevar ese nombre.
Para unos y para otros, aquí les van algunos datos sobre mi padre.
• Como médico, con 41 años de ejercicio, sus pacientes agradecidos son la mejor recompensa a un compromiso hipocrático ejercido a cabalidad, sin importar las posibilidades económicas de los familiares del paciente. Fue tal su compromiso que, ante un llamado nocturno para ver el hijo enfermo de una madre ‘desesperada’, salió a medianoche, siendo este un señuelo para ser apresado por los sicarios de Trujillo, habida cuenta de su permanente oposición al régimen. Este apresamiento le costó más de dos años en el hospital psiquiátrico Padre Billini en calidad de preso político en las condiciones inhumanas propias del trujillato.
• Como defensor de los derechos del hombre, humanos y políticos fue un activo opositor a la tiranía de Trujillo, siendo detenido y apresado múltiples veces. Sus firmes convicciones lo llevaron a ser participante de primera fila en el Frente Interno de Liberación para luchar contra la dictadura. Este movimiento fue la contraparte local de los primeros expedicionarios contrarios al régimen que pisaron suelo dominicano en el desembarco de Luperón, el 19 de junio de 1949. Este hecho, si bien no tuvo éxito y muchos de sus miembros fueron salvajemente acribillados, permitió demostrar que la dictadura, a pesar de su desempeño sanguinario, no era infalible.
• Fue un incansable promotor de que Puerto Plata conservara su particular arquitectura propia del último tercio del siglo XIX cuando Puerto Plata tuvo un auge económico remarcable y acogió una diversidad de inmigrantes. Para este propósito fue defensor de la valoración y preservación de las construcciones autóctonas de Puerto Plata, fueran de estilo vernáculo, antillano, victoriano o neoclásico, como medio para ofrecer una imagen particular y propia que perdurara en la memoria de los viajeros, que apenas constituían un sector económico naciente al momento de su muerte.
• Como escritor fue un investigador acucioso sobre los más variados aspectos de la patria chica. La llegada de los europeos, los aborígenes, los inmigrantes, sus casas, La Isabela, el convento de dominicos San Pedro Mártir, la fortaleza colonial San Felipe, sus personajes relevantes, los libertos americanos llegados a Puerto Plata en el siglo XIX, son algunos de los trabajos que realizó y que quedaron editados en los libros: a) Puerto Plata. “Puerto Plata. La Conservación de una Ciudad. Ensayo Histórico-Arquitectónico. Inventario” (en colaboración con Robert S. Gamble); b) “Por la Valoración de las Ruinas de La Isabela. Primera Ciudad del Nuevo Mundo”; c) “Emigración de libertos norteamericanos a Puerto Plata en la primera mitad del siglo XIX. La Iglesia Metodista Wesleyana”, y otros trabajos inéditos en planes de publicación. La característica principal de sus obras de investigación es el haber recurrido a las fuentes originales de información, escritos, censos, prensa de la época, incluidos el Archivo General de Indias en Espana y los archivos del Quai D’Orsay en Francia, entre otros.
• Como político, participó en las primeras elecciones democráticas post Trujillo, celebradas el 20 de diciembre de 1962, como candidato a la vicepresidencia por la Unión Cívica Nacional, junto a Viriato Fiallo, quienes encarnaban el más amplio sentir antidictadura. La UCN no ganó las elecciones a pesar de que existía un sentir generalizado que así sería. Juan Bosch y Armando González Tamayo resultaron victoriosos.
Pasadas estas elecciones se alejó de la vida política partidaria y asumió, como embajador, la representación diplomática de la República Dominicana en Francia de 1964 a 1966. Durante este periodo fue protector, orientador y asesor de los estudiantes y exiliados políticos radicados en Francia.
A su regreso, retomó su ejercicio profesional de la medicina y sus investigaciones históricas. Rechazó posiciones públicas de alto nivel para mantenerse enfocado en sus pasiones, en especial, la defensa y preservación de las casas de madera de su ciudad. Esta tarea le hicieron ganar no pocos adversarios, que de manera despectiva le calificaban como ‘el doctor carcoma’.
En resumen, JAPO fue un abnegado médico y acucioso investigador. Recibió múltiples reconocimientos como médico, y además, fue miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Historia, presidente provincial del Instituto Duartiano, presidente de la Comisión Provincial de Patrimonio Cultural, primer director de la Oficina de Patrimonio Cultural de Puerto Plata, miembro del grupo arqueológico del Museo del Hombre Dominicano, presidente de la comisión gestora de la Corporación Zona Franca Industrial de Puerto Plata, miembro del Comité Nacional de ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios), obtuvo el Premio Nacional de Historia en 1978 por su obra sobre las casas de Puerto Plata.
En altísima medida la particular fisonomía urbana de Puerto Plata se ha mantenido por su empeño a estos fines.
Amigo de sus amigos, leal a sus convicciones, eterno protector de su patria chica, defensor de las libertades y derechos del individuo, comprometido con sus pacientes, familiar y conversador, visionario y promotor del desarrollo integral de Puerto Plata, … su recuerdo perdura por siempre.





