Agosto 12 del 2025
Por: Roque J. de León B. (MAE).
Prevenir es tomar las medidas necesarias para evitar que ocurran acontecimientos cuyos efectos podríamos lamentar.
En nuestro país suceden eventos que de manera ilegal y abusiva dañan su entorno y, conociéndolos la sociedad y las autoridades correspondientes, permiten su crecimiento y posterior desarrollo, sin importarles ni prevenir los efectos devastadores.
En diferentes épocas hemos observado la manera en que surgen y aumentan actividades ilícitas que atentan contra la sana convivencia, por ejemplo violaciones de: las reglas del uso de los espacios públicos, de las reglas de convivencia en socieda, la normas, reglas y leyes de tránsito, las regulaciones de todos los tipos de violencia; espacios públicos que se convierten en epicentro de la comercialización de sustancias prohibidas y promoción de la prostitución, la trata de personas ilegales, entre otros.
Mientras esto sucede a algunas de las autoridades responsables del control de estos males, parece no importarle lo que acontece en sus espacios de responsabilidad.
Es bueno mencionar las causas que dan origen a la violencia juvenil, que por lo regular es, la comercialización de sustancias prohibidas, ajustes de cuenta y rivalidad por los puntos de expendios.
Esos antros de perversidades se crean y desarrollan en la cara de todos, es el caso del fenómeno del parque Juan García en Puerto Plata, que a pesar de ser un parque temático creado para el disfrute de las familias, hace tiempo que perdió su esencia convirtiéndose en un mercado del bajo mundo, donde se comercializa con sustancias controladas y se desarrolla la prostitución, hoy causa de la muerte de una joven mujer, sin que se vislumbren acciones preventivas ejemplificadoras.
Me apena y no puedo ser indiferente al ver la manera de cómo los moradores de aquellos sectores hacen las denuncias de estos males, recibiendo como respuesta la indiferencia de quienes deben enfrentarlos; teniendo como consecuencia los asaltos, el ultraje y en ocasiones la muerte de indefensas personas, como es el caso de Miguelina Vicioso, que aunque oriunda del municipio de Río San Juan, presuntamente salió con su verdugo desde el Parque Juan García.
De igual manera observamos la forma en que la Avenida Caamaño Deñó en determinados momentos, se convierte en un cementerio de hombres y mujeres muertos en vida a causa del consumo indiscriminado de sustancias alucinógenas.
No voy a abundar más, porque supongo que las autoridades al igual que yo, conocen los sectores de Puerto Plata desde donde poco a poco de manera permanente se le mina la salud mental a nuestros jóvenes, cuando se le facilita la obtención de sustancias prohibidas.
Sólo me resta apelar a la sensibilidad de las autoridades que deben mantener el orden, la sana convivencia humana, garantizar la paz, tranquilidad y la seguridad ciudadana para que actúen ahora que todavía estamos a tiempo para prevenir las desgracias.
ROQUE J. DE LEÓN B. (MAE)
DIPLOMADO EN TÉCNICAS DE COMUNICACIÓN SOCIAL INTEGRAL.
MIEMBRO DEL SNTP Y DEL SINLOPP.





