Septiembre 08 del 2025.
Por: Roque J. de León B. (MAE).
El liderazgo lo interpreto en aquella expresión de Jesús al responder a sus discípulos cuando le preguntaron: ¿»Quién decimos a los que pregunten quién eres»?, su respuesta fue muy clara ¡»Díganles que yo soy el que soy»!
Jamás se refleja en sus palabras la odiosa frase a la que apelan los que aún presumiendo ser líderes sienten que no se representan ni a ellos mismos: ¡»tú no sabes quién soy «Yo», no sabes con quién te metes»!
Cuando recurrimos a tan deshonrosa expresión es porque posiblemente nuestras actuaciones no pueden mostrar como ejemplo a seguir, ese símbolo que gritamos representar ó, simplemente buscamos que sean el título y/o la posición de la que presumimos y nos lucramos, que nos represente.
Es conocido que un buen líder debe ser: humilde, disciplinado, respetuoso de las normas y reglas establecidas, pacífico, empático, honesto, íntegro, inspirador de confianza, un buen comunicador de forma asertiva, enfocado al conocimiento, entre otras tantas características, que le conducen a reconocer cuando comete una falta en contra de alguien o sencillamente con sus actuaciones violentan el orden instituido.
Todavía existen seres humanos que haciendo uso de viejas prácticas, entienden que por ser favorecidos, en ocasiones a través de coyunturas muy específicas para ocupar posiciones públicas a las que pueden acceder por elección o por la vía administrativa con un nombramiento, creen que el orden instaurado no debe alcanzarle.
Las huellas plantadas por el comportamiento de un Servidor Público, deberían ser un ejemplo a seguir por el colectivo y no una acción desdeñable e indigna, como la cometida por una repesentante al Congreso Nacional por la Zona Oeste de Puerto Plata al enfrentarse e irse a los empujones con agentes de la Seguridad Presidencial, en un evento donde el Presidente de la República concluía la inauguración y entregaba a la comunidad un puente, por el que esperaron por más de veinte años.
Los ingenuos como yo pensábamos, que esas prácticas de los viejos y tortuosos años habían sido desterradas pero confirmamos una vez más, que con los engañosos «Acuerdos Políticos» se mantienen ocultas pero vivas.
El Partido Revolucionario Moderno (PRM), haciendo buen uso de su mayoría absoluta en el Congreso Nacíonal debe regalarle a República Dominicana la eliminación de algunos de los pilares que mantienen viva la esencia de la Corrupción Administrativa en nuestro país, como son: el odioso e hipócrita 50 + 1, que trae como consecuencias las Alianzas Políticas que aunque aprobadas por ley, no dejan de ser fraudulentas por entregar el poder a partidos que en ocasiones no sacan la mayoría absoluta de los votos a la vez, que retornan a la Administración Pública a personas desfasadas y algunas con historial no del todo íntegro.
A pesar de que ha pasado el tiempo, hemos crecido demográficamente y en partidos políticos, eso no ha sido suficiente para que los dominicanos nos conscienciemos respecto a las fallas históricas en nuestro sistema de elecciones y el rol que debemos jugar los sufragantes al momento de seleccionar nuestras autoridades.
Soy de los que piensa, que la administración de los recursos e instituciones del Estado no debe estar reservada para grupos que se apandillan en los Partidos Políticos sino para todos los dominicanos que atesoren las competencias requeridas y que tengan las intenciones de ir a las posiciones a servir no a servirse y/o a buscar sentirse poseídos por el poder.
ROQUE J. DE LEON B. (MAE).
DIPLOMADO EN TÉCNICAS DE COMUNICACIÓN SOCIAL INTEGRAL.
MIEMBRO DEL SNTP Y DEL SINLOPP.





