Tribuna del Atlántico
Hay que volver a Borges y a: “El libro de los seres imaginarios”, escrito a cuatro manos junto a Margarita Guerreiro.
Es allí en donde uno encuentra al Uróboro, una serpiente que se muerde la cola, devorándose a sí misma, ellos ubican el monstruo en las tradiciones nórdicas.
Se sabe de su existencia también en la tradición oral de Egipto y Grecia, en algunos casos como serpiente, en otros como dragón, mito que ha alimentado la idea del ciclo continuo y del fin como nuevo comienzo.
Los acontecimientos recientes del país, nos remiten al eterno e incesante comienzo, a luchas que no acaban, a batallas perdidas antes de iniciar.
El PRM asciende al poder en medio muchos hechos coyunturales, dentro de los cuales sobresalen, la división del PLD y la lucha contra la corrupción.
Cualquiera que haya estudiado con detenimiento las encuestas políticas que se hacen en el país, en los últimos 30 o 35 años, sabe que el tema de la corrupción, nunca fue un factor determinante en los procesos electorales, hasta el 2020, cuando al calor de movimientos como la Marcha Verde, con el influjo indiscutible de los Estados Unidos, a través de USAID, de escándalos regionales como Lava Jato en Brasil, se elevó la atención pública ante la corrupción política, que siempre ha estado ahí, en toda la región.
El Gobierno del presidente Luis Abinader surge pues, con un claro discurso anti corrupción, con acciones concretas en la designación del Ministerio Público, “independiente”, las comillas son mías, y con advertencias constantes a los funcionarios.
Sin embargo, basta dar un vistazo al reportaje de Yudelka Dominguez en el Listín Diario del domingo, para darnos cuenta, que ni el empeño manifiesto del mandatario, ni la amenaza de cárcel, ni el escarnio público, han sido suficientes para frenar las, “indelicadezas”, ni el robo descarado.
9 casos documenta ella, mientras hay numerosos otros que sólo alcanzan la categoría de rumor y algunos que apenas se conocen.
Y es que, ya lo han dicho otros, es un mal que permea la sociedad, en el que cambian los nombres y los modelos y se repite, una y otra vez.
Los más pesimistas recuerdan que aún donde se castiga con la pena de muerte, siguen cometiéndose esos delitos, que es consustancial a la naturaleza humana, repican.
Duele más cuando el fraude se hace en organismos creados para proveer salud a la gente, como el caso de SENASA, en primer plano ahora, no es raro, basta recordar que el caso por el que está condenado en Estados Unidos, el doctor Melgen, es un fraude al Medicaid.
El presidente Luis Abinader ha reaccionado con presteza a los hechos recientes, con un comunicado en que recuerda que tiene amigos, pero no cómplices, como si alguien le hubiera declamado el tema de Luis Carbonell, que dice: “espabílate Mariana que te me vas a quedar”.
El salpicadero de corrupción que vamos viendo, pone a la gente a pensar, que el vicio no era sólo de los peledeses, que también permea al partido gobernante.
Habrá que ver si la gente entiende el gesto presidencial como una visión que pone fin al problema, que la haga seguir creyendo, o si, por el contrario, la serpiente ha comenzado a devorar la cola del PRM, afectando su futuro, que uno de los temas que les permitió alcanzar el poder, se lo quite.
Si a los apagones, la situación económica, el alza del dólar, se le agrega el creciente número de casos que involucran a dirigentes del PRM, la lentitud de la justicia frente a ellos, etc., es una mezcla que hay que revertir, so pena de que la bandera enarbolada en el 20, devore el 28, y no son números de juegos.
Fuente: Listín Diario





