Ramiro Francisco
A Don Renato Ferrero, en Neuquén-Argentina.
¡Su vida narrada en los Evangelios, es incomparable! Tenía una misión por delante. Una tarea que realizar, “para que se cumplieran las Escrituras”.
Aquel a quien las olas, el mar, el viento, la noche, el día, la misma muerte, obedecían a su mandato, sentía sed, hambre, también dormía, caminaba grandes distancias, se conmovía, oraba y ¿Por qué no? Se enfadaba.
También lloró.
Uno de los pasajes donde se nos dice que el Maestro lloró, lo encontramos en el Evangelio de Juan. Sucedió antes de la resurrección de Lázaro, ocurrida en Betania.
Jesús, amaba esa familia compuesta por María, Marta y Lázaro. Este último, enferma. Envían un mensajero. A alguien, para que el Hijo de Dios, conociera del estado grave de su amigo.
Lázaro muere, y es llevado al cementerio donde es sepultado en una cueva.
Cuatro días después, Jesús y sus discípulos llegan a la aldea.
¿Sabía el Rabí de Galilea, que Lázaro había muerto? Si, y se lo había hecho saber a sus discípulos.
Marta, hermana del fallecido sale a encontrarle junto a otros vecinos y se dirigen de inmediato a la cueva donde yacía Lázaro.
En eso, Marta regresa rápido a la vivienda y le susurra a su hermana María, que el maestro quiere verla. Esta abandona veloz la casa y una multitud la sigue hacia donde se encuentra el Enviado.
Los gritos y lamentaciones, se escuchan a la distancia. El fallecido era una persona estimada y muy querida en la comarca.
En un velorio, a veces los gritos y lamentaciones conmueven al más fuerte, y una que otra lágrima acude sin llamarlas a lubricar los ojos. Jesús lloró.
Como habían pasado cuatro días-no olvidar- era un cadáver mal oliente. Con todo, Jesús ordena quitar la piedra que cubría la tumba y alzando su voz ordena a Lázaro, salir fuera.
El resto, ustedes lo saben igual o mejor que nosotros.
¿Cuántos años más vivió Lázaro? No lo sé.
Estuvo cuatro días “de aquel lado”.
¿Qué observó, que escuchó en ”aquel lado”?
¿Alguien le preguntaría cómo es eso?
¿Estaba y está la Humanidad preparada para esas respuestas?
Se afirma, que los “entendidos, entenderán”.





