Reflexiones del director

La semana pasada les dije que hoy hablaríamos de un tema crucial: el futuro de la prensa escrita en medio de lo que he llamado la “tercera guerra mundial” para nuestro oficio.
Ya sobrevivimos a dos grandes guerras.
La primera, cuando llegaron la radio y la televisión y la segunda, con la explosión de Internet y las redes sociales.
De esas salimos vivos, pero quedamos golpeados, caminando con muletas.
Ahora estamos en la tercera guerra: la de la Inteligencia Artificial Generativa. Y esta no es una amenaza futura. Ya está aquí. Y no solo nos afecta a nosotros, sino a muchas otras industrias.
¿Por qué esta “guerra” es tan peligrosa?
Imaginen esto:
La IA puede fabricar noticias falsas o engañosas a una escala nunca vista.
Esto destruiría la confianza que ustedes, nuestros lectores, tienen en nosotros.
Creará periodistas-robots, automatizando tareas y, si no tenemos cuidado, llevar a despidos y a que baje la calidad de lo que leen. La clave está en que nosotros, los humanos, controlemos la tecnología, no al revés.
La IA crea textos, audios y videos tan reales que es casi imposible distinguirlos de los elaborados por personas. Es la tormenta perfecta para que se extiendan las falsedades.
Igualmente puede usar nuestro trabajo, nuestro contenido original, sin permiso. Eso nos quita ingresos y desvaloriza nuestro esfuerzo.
Lo más riesgoso es su capacidad de generar contenido tan parecido al nuestro, que todo empieza a sonar igual. Perderiamos nuestra voz única, nuestra esencia.
Y lo que no se dice mucho:
Esta tecnología, con su poder inmenso, también podría ser usada por gente malintencionada para crear virus informáticos o ataques cibernéticos mucho más avanzados.
Entonces, ¿estamos condenados?
Para nada. En las redacciones ya estamos viendo este panorama con claridad y, seamos sinceros, con mucha preocupación. Pero no nos estamos cruzando de brazos.
Nos estamos preparando para una batalla de vida o muerte.
Hemos entendido que lo esencial es aprender a usar esta herramienta con responsabilidad y ética.
Nuestros editores y periodistas ya están en cursos y talleres, metiéndose en los misterios de la IA para aprender a domarla y usar lo que sí nos puede servir.
Lo que se viene es un cataclismo, lo admitimos. Pero con creatividad, conocimiento y nuestro criterio humano, podemos amortiguar el golpe y salir adelante.
Eso sí, tendremos que reinventarnos y explorar nuevas formas de hacer las cosas, porque los modelos de negocio que nos sostenían ya no sirven.
Desde hoy, es hora de ponernos el casco y el escudo para entrar al campo de batalla. Sabemos que no tenemos todas las armas, que llegamos con heridas de guerras pasadas, pero tenemos algo que la IA no tiene: el compromiso con la verdad y con ustedes.
Esta es nuestra lucha. Y la vamos a dar.
Fuente: Listín Diario




