Ramiro Francisco
A Renato Ferrero en tu viaje por otra dimensión
Es innegable, que la historia de los “magos de Oriente”, necesariamente vuelve a tomar interés para esta época del año, debido a su profundidad y diferentes matices para su estudio en el que se puede abrevar, con mente abierta.
¿Eran realmente “magos”? Pero, ¿El Dios de Israel revelaría sus planes a “magos”?
En el pasaje bíblico, donde se da a conocer esa historia, no se enumera cuántos “magos “eran. Por igual, nada de sus nombres. Todo eso vino después de muchos años con las tradiciones.
Sí, que procedían de Oriente. Algunos historiadores – Armand Puig – sostiene que eran de Persia.
El que algunos “magos” conocieran al detalle los planes del Altísimo, demuestra una vez más, que Dios no tiene exclusividades con nación alguna, y que muestra su amor y revela el futuro, a quien desea y como le plazca.
Por entonces, un mago, era una persona con cierta influencia en la religión y la política. Interpretaban sueños y podían tener visiones del porvenir. No eran “diabólicos ni brujos”.
Durante el reinado de Nabucodonosor en Babilonia, el profeta Daniel que era hebreo, y por lo tanto israelita, era un mago de mucha importancia. Dan. Cap. 4 y habiendo recibido la orientación de Jehová, adivinaba el futuro.
Esos magos de oriente que visitaron al Niño Jesús y a sus padres en Belén de Judá, tenían una comunión estrecha con el Creador, pues recibieron instrucciones precisas para recorrer cientos de kilómetros entre desiertos, ríos, montañas y valles, hasta llegar a destino solo guiados por “una estrella”.
¿Qué movimientos realizaba esa “estrella”? ¿Tenía alguna forma que la hacía diferente? ¿De qué color era su luz? ¿Cómo eran guiados los “magos” durante el día?
Ojalá lleguemos a comprender, la sublime expresión de San Pablo, cuando dijo: ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!
Gracias por su lectura. Bendiciones.





