El alevoso crimen en Santiago de David Carlos Abreu, chofer de camión de recogida de desechos, ha consternado al país. Se ha repetido un tenebroso modus operandi: por cualquier accidente menor, hasta un simple roce vehicular, atacan vehementemente en grupos, aparecen desde todas direcciones con palos, piedras, chuchillos y armas de fuego. Es común la crítica por el caos vial que protagonizan y la inobservancia de la ley, pero esta muerte brutal a la luz del día y en la vía pública, es un doloroso recordatorio a la autoridad “competente” de que tiene que ser fuerte, menos timorata y populista y, al menos, identificar y regularizar definitivamente el parque de motocicletas, una simple medida con la que habría más control de este tipo de vehículos tan asociados también a hechos delictivos.
Fuente: El Caribe





