Encíclica
Para la humanidad entera, pero sobre todo para los cristianos y católicos, las encíclicas han significado puntos de partida y referentes históricos que han servido de modelo de conducción y acción en todo el mundo. Las encíclicas son una especie de cartas o documentos solemnes mediante las cuales los Papas se dirigen a los obispos y fieles. En definitiva, documentos que han marcado el pensamiento católico y, en cierto modo, la historia mundial.
Son muchas las encíclicas que conmovieron el mundo. Entre ellas podemos recordar: Rerum Novarum, Mater et Magistra, Pacem in terris, y ahora nuestro Papa León XIV nos brinda la que ha denominado Magnifica Humanitas, en la que hace una invitación a la humanidad a entender que la tecnología sea concebida como un avance, pero advirtiendo que debe hacerse sin que retroceda el corazón humano.
En cierta forma, el Papa León XIV plantea una especie de dilema en el cual sugiere, que podemos decidir entre levantar una nueva torre de Babel o edificar una ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos. Para lo cual introduce varios capítulos y una conclusión. Partiendo de la premisa de que la tecnología no es antagónica a la persona humana ni un mal en sí misma, pero dejando claro que tampoco es neutral, ya que esta tiende a asumir el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza.
El Santo Padre hace referencia al 135 aniversario de la Encíclica Rerum Novarun, de León XIII. Entendiendo que la doctrina social de la iglesia no es un manual de principios ni de normas a aplicar. Que es más bien, un camino de discernimiento comunitario; una teología de comunión en la historia. Habla de la dignidad de la persona humana creada a imagen y semejanza de Dios. “Dignidad que no se adquiere ni se merece ni necesita ser demostrada”.
Reafirma la inviolabilidad de los derechos humanos. Comenzando por el primero, que es el derecho a la vida desde la concepción hasta su fin natural. Plantea el reconocimiento del derecho de las minorías, en especial a las mujeres, de quienes expresa que deben ser verdaderamente escuchadas y valoradas. Y también se refiere a bien común, reconociendo el derecho de los pueblos. Igualmente se refiere el Santo Padre al destino universal de los bienes de la tierra. Que los conocimientos y las tecnologías no pueden concentrarse en manos de unos pocos. Habla de la subsidiariedad, entendiendo que hay que superar el paternalismo y el asistencialismo en favor de la corresponsabilidad. Llama a la propia iglesia a escuchar a las víctimas de abusos espirituales, económicos, institucionales y sexuales, de poder y de conciencia.
El Santo Padre habla de “Técnica y Dominio” al referirse a la grandeza de la persona humana frente a las promesa de la Inteligencia Artificial. Ante ella, la verdadera alternativa no está entre el miedo y el entusiasmo, sino entre la construcción de Babel o de Jerusalén, entre el servicio a las personas y a los pueblos o la lógica del poder. “Custodiar lo humano en la transformación. Verdad, trabajo y libertad”. En el entorno digital la verdad debe plasmarse en “una ecología de la comunicación” y no en un instrumento de homologación, colonización y dominio.
Fuente: Hoy





