Ramiro Francisco
A veces, no todo el que se encuentra en un lugar de protesta y esas cosas, es porque de verdad desea participar conscientemente sabiendo hasta al peligro que se expone.
Veo la hermosa e histórica foto que acertadamente da a conocer Emilio Nuñez Bentz, de Personajes e Imágenes puertoplateñas, en la que se observan muchas personas mayoritariamente jóvenes, que arrastran el busto de Trujillo, en el parque Independencia de esta ciudad de Puerto Plata.
Trujillo había sido matado, y quedaba poco del remanente. Algunos de sus familiares habían salido del país. Muchas de sus estatuas y bustos, eran arrancadas, tiradas y arrastradas en diferentes ciudades de nuestra nación.
Por entonces, contábamos con tan solo 10 años de edad. Un “carajito”, un “bicho”, como solían llamar a los niños.
Regresaba de buscar la “leche que daba el Jefe”, creo el lugar estaba por entonces, en la Calle Emilio Prudhome esquina la hoy Profesor Juan Bosch, frente al Templo Bíblico.
Pasaba por el parque y vimos el tumulto, los camiones dispuestos y la gente subiendo a los mismos.
No lo pensamos dos veces y con el envase conteniendo varias botellas de vidrio llenas de leche, nos encaramamos a uno de esos camiones.
Ahí estaba Pani Salvador, un vecino de la familia. Por entonces vivíamos en la Calle 2 de Los Callejones.
La algarabía era enorme. Arrastrando los bustos de “mamá Julia y del dictador” se subió por la hoy Calle Beller. No recuerdo su nombre anterior.
Donde andaba, no era un camión volteo del que se podía tener una mejor visión hacia afuera. Podía ver por los espacios que dejaban la madera. Muchos iban colgados-sentados arriba, voceando y manoteando.
“no queremos leche dá, ni comida sancochá” voceaban al unísono. Yo apretaba contra mi cuerpo, el envase con la leche.
De pronto tiros, juidero, gritos, llanto. Un jovencito a mi lado, se agarraba un brazo y de pronto al mostrar su mano, estaba llena de sangre.
Fue entonces cuando Pani- que se dio muy bueno en la pelota-béisbol- era zurdo, jugaba primera base y muy buen bateador- nos dijo ¡Vámonos!
Cerca del Estadio Isabel de Torres, algunos vehículos se detuvieron y muchos nos quedamos por allí. A caminar rápido hasta llegar a Los Tanques, área norte de Los Callejones-Nunca solté la leche- sabía lo que eso significaba.
Varios muertos y heridos, fue el resultado de aquella osadía.
Con todo y que al final llevé la leche a casa, no me salvé de una buena pela.





