Qué se dice
Por eso tampoco le es posible rehuir su responsabilidad, como su principal líder, de hacer el oportuno llamado de atención antes de que solo quede lamentarse y llorar inútilmente sobre la leche derramada, como hicieron los peledeístas cuando perdieron el poder a causa, entre otras razones,

Luis Abinader
Lo diré de forma sencilla, para que lo entienda todo el mundo, y algunos no aleguen luego, desde su impostada ignorancia, que no hubo suficientes señales de advertencia anunciando lo que podría venir: si el presidente Luis Abinader, al igual que el río cuando suena, está exhortando a sus compañeros de partido a poner los intereses colectivos por encima de los personales y preservar la unidad del PRM es porque esa unidad está amenazada, y ya no es posible ignorar los negros nubarrones que asoman en el horizonte avisando tormenta.
Por eso tampoco le es posible rehuir su responsabilidad, como su principal líder, de hacer el oportuno llamado de atención antes de que solo quede lamentarse y llorar inútilmente sobre la leche derramada, como hicieron los peledeístas cuando perdieron el poder a causa, entre otras razones, de una crisis divisionista que menguó su capital electoral en el peor momento, cuando el desgaste del largo ejercicio del poder y la rampante corrupción pasaban factura.
Pero no solo está comprometida su condición de líder y la responsabilidad que implica, sino también la de árbitro, mucho mas complicada todavía aunque parezca mas fácil, por todo lo que representa y todo lo que puede, desde la Presidencia de la República.
Pero ese arbitraje, en un partido con una historia como la del PRM en su versión PRD, podría llegar a ser no solo complicado sino también agotador, y comprometer tiempo y energías que un primer mandatario necesita para trabajar en la solución de los problemas que agobian a sus gobernados, que no son únicamente los que pertenecen al partido oficial.
Total, que si el PRD en su versión PRM quiere volver a dividirse cumpliendo su “destino fatal” y, mas que nada, pagando las consecuencias de la incapacidad de sus líderes de aprender de sus errores no podrá impedirlo la buena voluntad del presidente Abinader, que por estar mediando en pleitos de perros y gatos podría ser víctima de una mala mordida o algunos dolorosos arañazos.
Fuente: Hoy





