Siempre tengo que recordarles a los llamados expertos constitucionales que la Constitución no es palabra de Dios. Fue escrita por hombres de su tiempo y lógicamente es ajena a la evolución y desarrollo de nuestras sociedades. Por eso Balaguer dijo que la Constitución era “un simple pedazo de papel” y la violó tantas veces como quiso. Al igual que otros políticos que han hecho lo mismo en lo que a la reelección se refiere y la violación de los derechos de los dominico-haitianos, los mismos derechos que defendemos con tanto fervor cuando de los dominico-americanos se trata. Ni hablar del derecho al aborto terapéutico, cuya negación obliga a las mujeres pobres a acudir a todo tipo de charlatanes, mientras las ricas y acomodadas sencillamente viajan al exterior.
Aclaro esto una vez más para afirmar que estoy de acuerdo con el Artículo 44, que defiende el honor de las personas, versus el artículo 49 de la Constitución, que defiende “la libre expresión”, cuando las redes, youtubers y comunicadores irresponsables no existían.
Los Artículos 208 y 205, que imponen 2-5 años por difamación y 5-10 por extorsión mediática, son correctos y no van a inhibir a ningún comunicador serio, que respete y se respete.
Fidelio y yo tenemos cinco años yendo a tribunales y programas de TV para defender el honor de una profesional impecable, de la campaña de difamación que orquestó su ex, quien amenazó con “destruirla profesionalmente, quitarles a los hijos y matarla”, con el apoyo de sus rivales en Cancillería, quienes violentaron todos los protocolos establecidos por ley para su defensa y, lo digo con conocimiento de causa.
Si esa muchacha no hubiera contado con nuestro apoyo, estaría muerta socialmente, para felicidad del parásito psicópata que no podía aceptar que se escapara de su yugo. Esto también lo digo con conocimiento de causa.
Ahora, una cosa son los ataques al honor de una persona y otra el proyecto del DNI que pretendía que se le entregue toda información antes de publicarla. Eso sí atenta contra la libertad de expresión porque le otorga a una institución que no goza del respeto nacional el derecho al arbitraje, y ya sabemos los intereses que se pueden mover detrás de todo lo que se publica.
Lo siento por el Piro, quien nos simpatiza, pero hay que adecentar el país. No se puede difamar a una persona porque compitamos con ella y porque amenace nuestro afán de predominio en el campo que sea. Los ejemplos abundan en el mundo literario, supuestamente el más “sublime” de los ámbitos.
Ni podemos utilizar lo “popular” y “barrial” para justificar la idiotez y vulgaridad absoluta. Eso es alimentar prejuicios de clase.
Fuente: El Nacional





