EDITORIAL
La recurrencia de incendios —tanto forestales como en viviendas, vehículos y establecimientos comerciales— ha desbordado la capacidad operativa de los cuerpos de bomberos del país.
La situación resulta particularmente crítica en los cuarteles de poblaciones menores, donde las carencias en equipamiento y personal especializado alcanzan niveles dramáticos.
Salvo las dotaciones de la capital y Santiago, que disponen de mejores instrumentos, mayor flota vehicular y personal más numeroso, el resto de los cuarteles opera en condiciones precarias, en ocasiones “a manos peladas”, como ha documentado este diario en sucesivas entregas.
Los datos son contundentes: solo en el último año, las primas pagadas por el ramo de incendios y aliados ascendieron a cerca de 40 mil millones de pesos, posicionando este siniestro como el tercero con mayor incidencia en el sector asegurador del país.
Una cifra que, por sí sola, justificaría una intervención prioritaria del Estado para fortalecer los cuerpos bomberiles.
Listín Diario ha dado cuenta de casos donde los cuarteles ni siquiera disponen de vehículos para atender emergencias, viéndose obligados a solicitar apoyo de localidades vecinas ante siniestros de envergadura.
Frente a este panorama, se imponen estas acciones inmediatas:
-Un levantamiento nacional del estado actual de todos los cuarteles del país, que permita diagnosticar con precisión sus necesidades básicas en infraestructura, equipos y personal.
-La creación de un fondo especial destinado al fortalecimiento integral de los cuerpos de bomberos, con asignaciones presupuestarias que respondan a la magnitud del problema, y
-Una campaña nacional de prevención, orientada a reducir los factores más recurrentes: cortocircuitos, instalaciones eléctricas deficientes, fugas de gas propano y falta de mantenimiento vehicular.
Fortalecer a los bomberos es fortalecer la capacidad de respuesta del país ante la adversidad.
Fuente: Listín Diario





