Eduardo Brito, nacido en Puerto Plata en 1906 bajo el nombre de Eleuterio Brito, es recordado como el pionero del canto lírico en la República Dominicana y una de las voces barítonas más influyentes de la música hispanoamericana en la primera mitad del siglo XX.
Su talento lo convirtió en el primer gran embajador de la lírica dominicana, con presentaciones en escenarios de España, Cuba, Nueva York y gran parte de América Latina, donde interpretó zarzuelas, óperas y canciones populares. En la década de 1930 grabó decenas de discos para sellos internacionales como RCA Victor, difundiendo boleros, ritmos hispanos y piezas líricas que marcaron época. Su interpretación de la zarzuela La del soto del parral le otorgó reconocimiento masivo en Europa.

Su talento lo convirtió en el primer gran embajador de la lírica dominicana, con presentaciones en escenarios de España, Cuba, Nueva York y gran parte de América Latina
La potencia y expresividad de su voz sentaron las bases del bel canto en el país, inspirando a generaciones posteriores de tenores y barítonos. Por ello, Brito es considerado un referente cultural y símbolo nacional, cuya obra trascendió más allá de los escenarios.
El Estado dominicano lo reconoce como una gloria de la patria cultural. En su honor, la sala principal del Teatro Nacional lleva su nombre, al igual que academias de música y calles en distintas provincias. Su legado permanece como testimonio de la internacionalización de la música dominicana y del impacto que una voz puede tener en la identidad de un pueblo.
Fuente: Hoy




