Son estos días de mucho aprendizaje, de una lucha tenaz contra la desinformación y la manipulación. Días en que la vulgaridad amenaza el pensamiento e intenta volverse viral. Tiempos en que penosamente la población marginal de nuestros países, se utiliza como instrumento de presión a nuestros gobiernos, vía el surgimiento de “lideres” que son la negación del liderazgo político, si hemos de asumir la definición duartiana sobre la política como el ejercicio más puro de un ser humano. Los nuevos presidentes de Honduras y Colombia son un ejemplos y no abundo en sus contradicciones que son de todos y todas conocidas.
En nuestro país hemos visto el surgimiento de un personaje que nos mueve a compasión, porque es un pobre muchacho que aprendió las reglas del capitalismo salvaje, se volvió exitoso y perdió su humanidad en el proceso. Lo opuesto de otro, cuyo enfoque es denunciar con humor los males sociales, también con éxito.
El surgimiento de estos “liderazgos” se llama la estrategia del cuco. Si no haces lo que queremos nos decían, llamo al cuco. Te creo y desato el monstruo de las masas marginadas de todos los derechos y bienestar social, que por sobrevivencia se han vuelto mercenarias.
En estos días he estado bajo el embate de otro cuco, el periodismo desinfomativo de cierto exilio cubano a raíz de mi articulo sobre la solidaridad con la niñez con cáncer de Cuba, donde hasta ahora han muerto 16,000 enfermos hospitalizados, de los cuales 1,800 son niños y niñas, por falta de electricidad y medicamentos.
Un sujeto se atribuyó el artículo, un análisis sociológico sobre las limitaciones del socialismo y su talón de Aquiles, el paterninalismo que pueden generar parasitismo, como un ataque personal y utilizó la anécdota del yogurt, que fue publicada, como critica, en un diario en Buenos Aires durante la visita de un famoso escritor cubano que renegó de la Revolución porque “no producía buen yogurt”, como una excusa para hablar de sus orígenes y de su obra. Barata estrategia de desinformación, seguida de los consabidos ataques personales.
No es mi estilo. Desprecio la tradición del Foro Publico que Trujillo utilizaba para difamar, confundir y aterrorizar a sus oponentes, práctica lamentablemente adoptada por algunos periodistas que respetábamos y considerábamos serios. En Dominicana el anonimato siempre se ha considerado como cobardía, bajeza, despreciable práctica.
¿Buenas noticias?
Por encima de toda la manipulación, la solidaria gente de nuestro país colabora y entiende que por razones ideológicas nadie puede condenar a muerte a todo un país, en un prolongado genocidio, sin el dramatismo de Gaza, que hace tiempo debió ser condenado por La Haya.
Cuando niña el cuco me daba risa. Hoy también.
(Debo aclarar que por un desliz escribí que Fidel Castro había venido en la expedición de 1959, cuando en realidad lo que ocurrió fue que intervino en la de Callo Confites).
Fuente: El Nacional



