Egresados
Todo estudiante tiene su propia visión o manera de pensar. Algunos tienen su futuro planificado, otros interpretan que titularse no es necesario para alcanzar “éxito”, mientras los demás sienten total incertidumbre desde el momento en el que abandonan el campus universitario.
No obstante, en un mundo constantemente cambiante, a veces graduarse es tan solo el primer reto; más adelante descubres que un título o el empleo actual que tengas son tan solo los puntos de partida para construir tu futuro.
Luego de abandonar la costumbre a la rutina universitaria, toca vivir la transición de los hábitos estudiantiles al mundo adulto, y ocasionalmente, surge la pregunta: ¿qué sigue después de aquí?
Expone Desiree Castillo, mentora vocacional, que a menudo este miedo surge debido a que los jóvenes dominicanos crecen dentro de una expectativa cultural en la cual los estudios están arraigados al progreso en tanto los aspectos profesionales como personales de la vida
Por supuesto, esto no demerita la importancia fundamental de los estudios en la juventud, más si destaca que la ansiedad o preocupación colectiva que se genera al egresar, va de la mano con expectativas culturales.
Expectativas familiares
Según indica Castillo, el nivel socioeconómico es otro gran factor que influye en la incertidumbre de qué hacer desde mucho antes de graduarse.
Detalla que los jóvenes de nivel socioeconómico medio-alto suelen sufrir presión para elegir carreras específicas, mientras la escasez de recursos provoca el abandono escolar, aunque también impulsa a las familias vulnerables a presionar a los jóvenes para que estudien y superen la situación de precariedad.
“Todos avanzan menos yo”
La sensación de que a los 20 y tantos ya deberías de tener tu vida encaminada es una de muchas expectativas irreales que comparten los jóvenes adultos.
En relación a esto Castillo cita a Erik Erikson, un reconocido psicólogo y psicoanalista, cuya teoría establece que los seres humanos pasan por distintas etapas en las cuales se deben enfrentar a diferentes retos. La mentora expone que si no vives ese proceso natural de conocerte a ti mismo y desarrollar tu identidad, puede llegar la confusión. “Es una confusión del rol, como de quién yo soy y para dónde voy”.

Las redes juegan un papel importante en la presión social, se comienza a medir el éxito personal según los procesos de los demás.
Las redes también juegan un papel importante en esto. Mientras ves en una pantalla los logros del resto del mundo: alguien que conoces consigue empleo, otros se mudan o se casan, es inevitable cuestionarse si realmente estás caminando en la dirección correcta o al ritmo adecuado. Se dejan de vivir los procesos propios y se comienza a medir el éxito según los procesos de los demás.
¿Y si elegí mal ?
A veces el golpe más doloroso es darse cuenta, luego de años estudiando una profesión, que no es lo que verdaderamente deseas hacer.
Sentir miedo de perder los años, el tiempo y dinero invertidos en una carrera, o presión por mantenerse en ella, es completamente normal. A esto se suma el estrés de no saber qué hacer después de graduarse y, al mismo tiempo, la presión de dejarlo todo a un lado y simplemente disfrutar los 20 porque “eres joven”.
Se empieza a formar el pensamiento de querer hacerlo todo al mismo tiempo, y en ocasiones, a adoptar la cultura del “proyecto secundario”: tener un emprendimiento mientras trabajas de 9:00 a 5:00, ahorras para viajar y mantienes una vida social activa.

Se adopta la cultura del «proyecto secundario»: trabajar, estudiar, emprender y mantener una vida social activa.
Incluso tener tantas opciones y posibilidades de qué hacer, puede llevar al joven a una crisis.
Castillo afirma: “Definitivamente hay más opciones y más libertad, pero también eso puede ser abrumador”.
Compara esta etapa de la vida del estudiante con el ejemplo de un deportista que, tras una lesión, debe replantearse su camino.
“Tu vida no se acabó, tú tienes que buscar otra cosa que te motive”, manifestó. Graduarse no tiene que significar el fin de un camino, sino la oportunidad de encontrar uno nuevo.
La sociedad impone normas y expectativas sobre lo que significa ser exitoso. Por eso, aunque “¿qué es para ti el éxito?” parezca una pregunta cliché, tener clara la propia respuesta ayuda a no caer en expectativas ajenas ni en la presión social.
Fuente: Listín Diario





