La renegociación del contrato de Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI (Aerodom) no debía quedarse en una operación financiera: su mayor justificación era convertir recursos extraordinarios en soluciones concretas para la población. El balance presentado por el presidente Luis Abinader, junto a la comisión de veeduría, permite evaluar cómo avanza ese compromiso y cómo se supervisa el dinero público.
El acuerdo, anunciado en 2023, estableció un pago inicial de US$775 millones al Estado a cambio de extender por treinta años la concesión aeroportuaria. Se anunció que esos fondos impulsarían obras viales, asfaltado y proyectos sociales en distintas provincias. Ahora, el Gobierno informa que ha contratado RD$31,109 millones en infraestructuras y ejecutado RD$9,545 millones. Contratar no equivale a terminar: distinguir ambas cifras es esencial para una rendición de cuentas seria.
Entre los resultados concluidos sobresalen la solución vial de la avenida Isabel Aguiar, con una inversión de RD$2,558 millones, y la intervención de la Plaza de la Bandera, que costó RD$3,350 millones. Ambas actúan sobre puntos históricamente congestionados y mejoran conexiones estratégicas del Gran Santo Domingo.
La avenida República de Colombia, con una inversión prevista de RD$11,476 millones, incorpora pasos a desnivel, retornos y conexiones nuevas. Su terminación está proyectada para diciembre de 2027. El drenaje pluvial de la avenida Luperón también representa una intervención clave: la galería entre el Malecón y la Plaza de la Bandera tiene un costo de RD$2,482 millones; otra etapa, entre el kilómetro nueve y la Plaza de la Bandera, se estima en RD$5,364 millones y permanece en revisión de diseño.
El programa incluye, además, un nuevo puente basculante próximo al puente flotante, estimado en RD$4,500 millones, y trabajos en la Charles de Gaulle para aliviar la circulación hacia Sabana Perdida y La Victoria. El plan original también contempló asfaltado en Boca Chica, La Caleta y otros sectores, un puente paralelo al Jacinto Peynado, la Unidad Traumatológica de San Cristóbal y 139 obras pequeñas y medianas, incluidas 80 deportivas.
La relevancia no está solo en el cemento: mejores conexiones reducen horas perdidas, costos de transporte y presión sobre las familias; un drenaje eficaz puede mitigar inundaciones recurrentes. Son beneficios esperados que deberán medirse conforme las obras entren en servicio.
Abinader merece reconocimiento por comparecer con cifras junto a una comisión de veeduría y exponer avances y asuntos pendientes. Esa práctica debe convertirse en norma: publicar contratos, pagos, cronogramas y resultados verificables. La transparencia no termina con una rueda de prensa; se demuestra cumpliendo cada plazo y permitiendo que la ciudadanía fiscalice cada peso en todo momento.
Fuente: El Nacional





