Para poner en perspectiva la realidad en la que vivimos, de las 500 principales empresas a nivel mundial que cotizan en el mercado de valores, ocho de las primeras 10 son empresas tecnológicas, y las otras dos, por la realidad de la actual era digital, necesitan tener una división dedicada al desarrollo, implementación y adopción de nuevas tecnologías.
Mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció el fin de la pandemia del COVID-19, las repercusiones ocasionadas por el confinamiento siguen vigentes; la aceleración en el proceso de digitalización y adopción ocurrido durante este periodo incrementó la demanda de profesionales en distintas áreas del sector tecnológico.
De acuerdo con Indeed, plataforma digital para la búsqueda de empleos, las profesiones del área de las tecnologías más demandadas por el mercado son: diseñador web, analista de datos, administrador de redes, desarrollador web, analista de sistemas de computación, analista de seguridad de la información, investigador informático, administrador de base de datos, director de tecnología, ingeniero de hardware, científico de datos, desarrolladores en varios lenguajes de programación, entre muchas otras posiciones laborales relacionadas con tecnología.
No es secreto que los salarios dentro del sector tecnológico son de los más competitivos; del listado de arriba, los pagos oscilan entre los 50 mil y 150 mil dólares anualmente, en algunos casos pueden superar los 200 mil dólares al año.
La realidad global es que la brecha de personal calificado para áreas tecnológicas sigue en aumento. La firma McKinsey asegura que en Alemania la necesidad de este tipo de personal aumentará de los 700 mil a los 780 mil para el 2026.
Y es que a pesar de los despidos masivos realizados por las principales empresas tecnológicas durante el 2022 y parte del 2023, el 80 por ciento del personal desvinculado consiguió trabajo en los primeros tres meses, según datos de la reconocida firma.
No es secreto que en la República Dominicana existe una brecha digital no tanto en el aspecto de acceso a los servicios de telecomunicaciones y conectividad, el gobierno del presidente Luis Abinader ha trabajado políticas que han asegurado la inversión pública y privada para que el sector de las telecomunicaciones cuente con infraestructura de telecomunicaciones moderna y continue la expansión y desarrollo de dicho sector.
Sin embargo, el componente que todavía falta por cubrir de manera acelerada para el cierre de dicha brecha digital es el componente educativo y de desarrollo de habilidades digitales. Este es un tema complejo, pues tal como lo explica Andrés Oppenheimer en su libro «Basta de Historia: la obsesión Latinoamericana con el pasado y las 12 claves para el futuro», los resultados en educación se ven en el largo plazo, un plazo que es generacional.
En 2019, el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt), aseguró que anualmente se graduaban unos 54 mil universitarios.
Datos de la institución colocan a las carreras de contabilidad, derecho, administración, medicina y psicología como las carreras con mayor número de egresados en el país.
Un buen momento para el cambio
El sector tecnológico vive un momento interesante, pues está en plena (R)evolución de la implementación de inteligencia artificial, lo que abre una brecha enorme a las posibilidades en innovación que se van a experimentar en los próximos años; por lo que es un excelente momento para preparar una fuerza profesional en dicha área.
De igual forma, a medida que avancen las tecnologías, así también aparecen los riesgos en ciberseguridad, por lo que, las carreras dedicadas a ciberseguridad también continuarán en aumento.
Como país tenemos tareas pendientes para avanzar en este aspecto; se debe de crear una mejor oferta educativa adaptada a las necesidades del mercado y enfocadas en la ciencia y tecnología. De igual forma los principales actores del mercado deben fomentar y crear las condiciones que ayuden a desarrollar un ambiente de innovación y emprendimiento, las trabas burocráticas en el país son una pared inamovible para todo el que se lanza.
También se deben de mejorar las condiciones para los profesionales de estas áreas tecnológicas, los salarios en el mercado local nos son competitivos cuando se compara con otros mercados, lo que ocasiona el evento de «fuga de cerebros».
Pero, no solo debemos de detenernos en el desarrollo educativo de los nuevos profesionales, también los actuales deben de mantenerse en constante aprendizaje; por lo que se debe de crear una cultura empresarial y organizacional de formación continua que permita la actualización en sus áreas y el desarrollar nuevas habilidades digitales.
Todas las acciones enfocadas en el desarrollo de profesionales en áreas de la ciencia y la tecnología deben basarse en inversión sostenida, crear un ambiente atractivo que lleve al estudio de estas carreras y así aprovechar y ser más competitivos como sociedad y país, al final del día impacta positivamente en la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos.
Fuente: Diario Libre





