EDITORIAL
Lo ocurrido ayer domingo en el malecón de esta ciudad, nos desnuda de cuerpo entero sobre la inercia, desconocimiento, falta de voluntad y miedo al costo político de nuestra clase dirigente.
No solo de quienes ostentan el poder, sino de aquellos que desean tenerlo, por sus silencios y apatía.
El estacionamiento de autobuses en áreas sensibles ocurre con frecuencia entre la calle Villanueva y Presidente Caamaño de nuestro malecón, ante las miradas indiferentes de policías, agentes de Digesett y Politur.
Este domingo 8 de junio, fue el colmo. Autobuses detenidos frente a las entradas y salidas de los vehículos del Benemérito Cuerpo de Bomberos.
¿Conocen esos choferes que con esas acciones violan las leyes de tránsito? ¿Se pueden realizar esas y otras violaciones impunemente para no afectar el turismo?
¿Por qué no se permite los domingos, el estacionamiento de vehículos en ambas aceras del malecón(NORTE-SUR), como sucede en el llamado Cuarto de Milla?
Lo ocurrido ayer, habla negativamente de nuestras autoridades. Pongan ÓRDEN.





