Dr. Segundo Rafael Santana Martínez.
Quiero dar mi testimonio de lo que ocurrió en la tarde del 17 de Marzo del 1975. Yo tenía 24 años de edad y era estudiante de término de la carrera de medicina de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Me apasionaba la política y me hice miembro del PLD después de estar en un círculo de estudios que dirigía el Cro. Felucho Jiménez. Estaba asignado al equipo de seguridad del partido, bajo las órdenes de Cheche Luna y Rafael Mena Castro. Cuidaba la Casa Nacional y ayudaba a la seguridad en cualquier actividad de masas que se realizara.
O sea, ya era hombre de confianza dentro del partido Eran alrededor de las cinco de la tarde y estaba recostado sobre un sillón de madera repasando no recuerdo cual materia, cuando escuché por Noti-Tiempo como noticia de último minuto, que el reconocido periodista Orlando Martínez Howlley acababa de ser asesinado dentro de su propio carro en la Avenida José Contreras, muy cerca de la UASD.
El había estado escribiendo muy mal contra Juan Bosch en su columna del periódico El Nacional, lo que me hizo pensar que podrían implicar a mi líder en su muerte.
De inmediato se me fijó en la cabeza que esta noticia debía conocerla Juan Bosch lo antes posible y como yo sabía que ese día y a esa hora, se reunía cada semana el Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana, agarré mi bicicleta deportiva Hércules Cobra y salí como un cohete para la Casa Nacional del PLD, situada en la Ave. Independencia esquina Calle Cervantes, a unas 8 cuadras de donde yo vivía.
Llegue muy rápidamente al lugar y allí me dijeron que la reunión era en el apartamento del Profesor Bosch, en la Ave. Cesar Nicolás Pensón. Allí llegué en 5 minutos y no vi carros estacionados, por lo que presentí que la reunión no se había dado.
Le pregunté a los de seguridad presentes y me contestaron que estaban reunidos en la casa de doña Milagros Ortiz Bosch, la cual vivía en el segundo piso de un edificio de apartamentos situado frente al cementerio de la Ave. Independencia, cerca de la Puerta de El Conde.
Allí llegué sudado, subí las escaleras y toqué. Me abrió un compañero del partido y le dije que yo tenía que darle una noticia a Juan Bosch que él no conocía.
Me preguntó que cual noticia era, porque el Comité Político estaba reunido y no me podían recibir en ese momento. Se la dije, cerró la puerta y de inmediato la volvió a abrir y me dijo que pasara rápidamente.
Los cinco miembros del CP presentes –Juan Bosch, Tonito Abreu, José Joaquín Bidó Medina, Rafael Alburquerque y Franklin Almeida Rancier, me cuestionaron sobre la noticia y su origen. Me creyeron y comenzaron a confirmarla de inmediato por teléfono.
Escuché la compañera Milagros, algo nerviosa, cuando vociferó : -¡escondamos al viejo, escondamos al viejo!- Y el profesor, de inmediato, exclamó : -¡Un momento, vamos a continuar la reunión porque faltan dos puntos por tratar de suma importancia, así que por favor, siéntense!- Salí de aquel lugar radiante, con la sensación del deber cumplido, porque hice lo que tenía que hacer, en el momento justo, cuando más se necesitaba.
Puerto Plata, Rep Dom.
17,03,2023.





