Es importante prestar atención a la diferencia existente entre las dos expresiones que titulan estas líneas. Esto es así porque, al leer titulares como “El auge de las motocicletas dispara accidentes y violencia”, “Motorista que golpeó a conductor del TRAE pide perdón; dice que es ‘humano’”, “Por violación a la ley, seis mil motocicletas retenidas el fin de semana” y “Más de cien mil motos ingresaron al país en tan solo cuatro meses de 2026”, se advierte una confusión frecuente entre el vehículo y quien lo conduce.
Como se puede observar, el impacto negativo que algunos motociclistas proyectan sobre la sociedad no afecta la importación de las motocicletas. El dato evidencia que la demanda del mercado obedece a la diversidad de actividades y servicios que se realizan con el uso de estos vehículos.
Se trata de un medio de transporte útil, económico y ágil, del que dependen miles de personas para desplazarse a sus trabajos, ofrecer servicios de mensajería, realizar entregas y sostener el dinamismo de la economía formal e informal. El problema, por tanto, no radica en el vehículo, sino en la conducta de quienes lo utilizan al margen de las normas y de la convivencia ciudadana.
Resulta injusto colocar sobre todos los motociclistas el peso de una imagen negativa construida a partir de las faltas cometidas por una parte de ellos. Generalizar, además de ser incorrecto, impide reconocer que el verdadero desafío está en separar al conductor responsable del infractor reincidente.
De ahí que las políticas públicas deban orientarse a regular con firmeza su uso. Se necesita educación vial permanente, controles efectivos, sanciones ejemplares y un sistema de registro que permita identificar y supervisar con mayor rigor a quienes violan la ley.
En definitiva, la motocicleta no delinque, no agrede y no irrespeta; quien lo hace es la persona que la conduce. De ahí que, si se quiere abordar este fenómeno con seriedad y determinación, hay que comenzar por exigir a los motociclistas que ofrecen el servicio de transportar personas, una vestimenta que los identifique como tales y, además, identificar las motocicletas con un color específico.
Fuente: El Nacional





