Lic.Ramiro Francisco
Culminaron las celebraciones por el Día Mundial del Medioambiente, con discursos, siembra de árboles, protesta contra minas, plásticos y nuevas carreteras, y muchos tal vez, con una tosecita sospechosa, sin saber qué la provoca.

Sucede y amenaza, y parece que no nos damos cuenta. Vehículos de gran cilindraje (guaguas, camiones, volteos, patanas, jeepetas) con una profusa emisión de humo que muchas veces hasta dificulta la visibilidad del tránsito urbano.

Por supuesto, que quienes residen en lugares de “alta gama” no se dan cuenta, porque esos vehículos no transitan por ahí. A muchos médicos y Neumólogos, tampoco. Si se enferma alguien, van a ir con ellos.

A los motoconchos y quienes hacen uso de ese servicio, les afecta en nada. Tampoco a los “de a pie” les toca.

Parece que, a muchas autoridades, les da lo mismo. Tengan o no que ver con Medioambiente. No hay prohibiciones ni regulaciones. La exposición a ese humo, no debe hacer algún daño a la salud de niños y ancianos. Menos dañar al Medioambiente.
¡Entonces, que siga la fiesta!





