Por: Roque J. de León B. (MAE).
En Puerto Plata recibimos como legado de manos de aquellos artistas de la construcción llegados desde las islas inglesas, que teniendo la madera como materia prima, nos regalaron la belleza única que representa la época de la Arquitectura Victoriana.
El señor Roderick Arthur procedente de las islas inglesas, fue uno de los primeros en llegar y agregar valor a nuestra ciudad a través de las edificaciones del Centro Histórico con ese elegante estilo, originario de los países Europeos.
Las Casas Victorianas, como se les ha denominado en Puerto Plata a estas edificaciones, aunque no faltan los que digan que no corresponden a esa clasificación, cuando están cuidadas y en buen estado representan un atractivo espectacular para nuestros visitantes pero; cuando están descuidadas, abandonadas y en mal estado, representan una vergüenza y un peligro público para turistas internos, externos al igual que para nuestros conciudadanos.
República Dominicana cuenta con ciudadanos de la calidad humana del puertoplateño Dr. José Augusto Puig Ortiz, «defensor a rajatabla» junto a su familia de nuestro Patrimonio Monumental; en el 1978 fue coautor de la obra que documenta ese Capital Patrimonial que además es histórico-cultural y nos pertenece a todos.
Cuando el Dr. José Augusto Puig Ortiz pasó a mejor vida, el Dr. Germán Camarena Gómez se integró a la noble obra de defender y documentar nuestra arquitectura patrimonial incluido el Estilo Victoriano; fue ideólogo del «Calendario Casas Victorianas de Puerto Plata», el que recoge de forma literal y en imágenes nuestras más importantes construcciones y monumentos de la época.
Ese documento Histórico-Cultural fue acogido por Farmacia Popular de Puerto Plata y con la colaboración de CREARTEX POP, fue publicado en varias ediciones.
Hoy por múltiples razones esa riqueza patrimonial, que representa un atractivo turístico, siempre que esté en buen estado, cuidada y no represente un peligro público como en la actualidad lo son muchos de sus componentes, se nos destruye y se nos escapa «como agua entre las manos» ante la mirada indiferente de la inmensa mayoría de puertoplateños.
Pienso que ha llegado la hora de que los sectores Público-Privado se comprometan a hacer un levantamiento serio de nuestro Patrimonio Monumental-Cultural que aún nos queda y que tomen decisiones relacionadas con la preservación, mantenimiento y reparación de aquellas propiedades que aún puedan resistirlo.
El Ministerio de Turismo (MITUR), en coordinación con el Ministerio de Cultura (MINC) y el Ayuntamiento Municipal de Puerto Plata son las instituciones del Estado, llamadas a liderar el levantamiento y diseñar el plan de preservación, el que puede ir desde la solicitud de declaratoria de Utilidad Pública y pagar el costo correspondiente a los propietarios, hasta hacer inversiones mixtas.
Muchas de esas edificaciones, lejos de mantenerse como hasta ahora que representan un inminente peligro público, alguien debe recolectar sus historias que es enriquecedora, bastaría pensar en la propiedad de la calle 12 de Julio marcada con el No. 104, la que por mucho tiempo acogió la Escuela de Educación Especial y, qué decir del Club de Comercio, que por la calle José del Carmen Ariza se ve en perfecto estado pero, en su parte trasera de la Calle Beller esquina Imbert, donde hacen parada nuestros visitantes, es simplemente una vergüenza e innegable peligro público.
Esas propiedades, si son acondicionadas representan nuestra mejor carta de presentación para las personas que nos visitan, porque transmiten: historia, cultura, arte, estilo, oportunidad de negocio y sobretodo es una verdadera Belleza Arquitectónica; para mirarlo desde esa perspectiva hay que entenderlo y, que quede claro que no estamos diciendo que la Arquitectura Moderna no pueda coexistir con la Victoriana. Nuestro Centro Histórico es más de lo que podemos imaginar.
ROQue J. DE LEÓN B.
DIPLOMADO EN TÉCNICAS DE COMUNICACIÓN SOCIAL INTEGRAL.
MIEMBRO DEL SNTP Y DEL SINLOPP.





