Vargas Llosa: lectura crítica de la realidad, periodismo y literatura

No menos pasión por el periodismo, al que tanto amó y cultivo como la literatura misma. En el decurso de su existencia, llena de éxitos y golpeada por algunos azares del destino, supo combinar, con admirable maestría, el periodismo con la literatura.

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Por Joseph Mendoza

Cabría decir, no sin razón, que el periodismo, desde cualquier ángulo que se los quiera ver, es indispensable a nuestro vivir, porque, entre otras cosas, informa, educa y orienta con el propósito   de garantizar la estabilidad institucional y  relaciones armoniosas entre sectores de poder.

Debido a su  enorme labor social  y  poder comunicacional, el periodismo incide, de manera determinante, en el desarrollo democrático y  libertad de expresión de cualquier sociedad humana.

Por esas y otras razones, ninguna sociedad que se precie de civilizada, abierta, libertaria y respetuosa de los derechos humanos, nunca debería prescindir de la noble, necesaria y prestigiosa profesión de periodista, cuya voz crítica, sabia, lúcida, inteligente y prudente, se deja escuchar con fuerza en el seno de la vida social.

Sin la mirada crítica del periodismo, la sociedad, además de muda, permanecería  en la espesa sombra del oscurantismo y el aroma enrarecido de los delirios  patológicos y  las banalidades del mal.

Consciente de eso,  Varga Llosa abrazaría el periodismo y lo ejercería con responsabilidad e independencia de criterio.

Sin asombro ni temor, habría de leer, con admirable espíritu crítico, la realidad concrecional, al tiempo que denunciaría  abusos, vejaciones y arbitrariedades del poder.

También criticaría, con motivos valederos, las trivialidades y frivolidades de  la sociedad del espectáculo, la política de gobernantes díscolos; las truculencias de la literatura light, así como  desafueros del totalitarismo y  regímenes, supuestamente democráticos y azotados, en gran medida, por la fragilidad institucional, la falta de respiro libertario y  la ausencia, quizás total,  de indicadores de progresos y modernización.

El periodismo, como tal, llevaría a Vargas Llosa no solo a interpretar críticamente  signos visibles y ocultos de la realidad, sino a escribir, por decirlo de algún modo, con elegancia metafórica, sobre  temas relevantes y de actualidad.

Su quehacer literario, creativo y genuino, habría de enriquecerlo con vivencias y experiencias provenientes de su rigurosa e intensa  labor periodística, sin la cual, de seguro, no habría desarrollado un estilo escritural conciso, preciso, directo y claro, que luego aplicaría en sus  creaciones literarias para seducir y deslumbrar a los lectores.

En una ocasión, tanto memorable como inolvidable, Vargas Llosa habría dicho, no sin razón que:

“(…) después de la literatura, no hay actividad o profesión más apasionante que el periodismo. Ninguna que haga vivir tanto la vida como una permanente  aventura, que exponga a quien la práctica  a tantas experiencias sobre la condición humana”.

Fuente: Acento

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