Ramiro Francisco
En el lenguaje de la gente de mar se dice, que el buen marinero se prueba en las aguas embravecidas, porque el trabajo realizado, o el miedo, las peripecias empleadas para sortear el vendaval, jamás se olvidan.

Esas lecciones o experiencias, le ayudan a crecer y fortalecerse para las próximas tormentas. ¡Nunca las olvida!
Creemos, no hay que ser marinero, para tener siempre presente, las amargas y dolorosas experiencias que hemos tenido de las inundaciones ocurridas en nuestro pueblo.

Inundaciones, que para muchos son hasta normales, porque piensan y creen., que siempre han sucedido.
La mayoría de las viviendas del barrio donde crecimos (Calle 2 Ensanche Dubocq-Los Callejones) tenían el piso de madera y a cierta altura, para evitar inundaciones y con todo, a veces el agua penetraba.

Aproximadamente 60 años después, en algunos casos y conforme a la pluviometría de la lluvia, Puerto Plata se convierte en un caos por las inundaciones.
Sectores como Torre Alta, Jardines del Atlántico, Villa Progreso, Barrio General Gregorio Luperón, La Cañita, Eduardo Brito, Calles Luis Ginebra, 30 de Marzo, Gral. Francisco A. Caamaño con Duarte, Beller, Restauración y Salomé Ureña entre otras, un verdadero desastre!
¿Cuál o cuáles son las causas de esas inundaciones?

¡Decenas de fotos, videos cortos, comentarios en las redes, noticias en periódicos impresos y digitales, sobre el caos que generan esas aguas! Ante el alarmante silencio de muchas (por no ser extremista y decir TODAS) nuestras autoridades, sobre LAS CAUSAS.

Lo mismo ocurre con dirigentes y “líderes” de partidos opositores con ligeras excepciones.
Y como un tema desplaza otro, el caso Venezuela ocupa la atención de una gran mayoría de ciudadanos opinantes, y va en aumento con pocas excepciones, el silencio y olvido a la recién experiencia de las inundaciones en Puerto Plata.

El CODIA seccional Nor-Atlántico, puede ayudar mucho en las alternativas de solución o disminuir un poco esas CAUSAS.
Que nuestras autoridades municipales, Gobernación y Legisladores puedan tener la suficiente madurez para solicitar esa ayuda –si la consideran necesaria-.





