Enero 07 del 2026
Por: Roque J. de León B. (MAE).
Los seres humanos que residen en el entorno de elevaciones montañosas cargan consigo una gran responsabilidad, mantener la disciplina para evitar los riesgos de daños que acechan y pueden ser mortales.
Dentro de esos podemos contar: grandes deslizamientos, desprendimientos de enormes piedras y rocas, temblores de tierra, existencia de volcanes y, con la que quiero quedarme, temibles inundaciones.
Me quedo con las inundaciones para aplicarlas al caso que conozco: Puerto Plata, República Dominicana, donde la indisciplina colectiva hace de las lluvias un peligro público para nuestra hermosa ciudad igual que para cada uno de sus residentes.
Ese peligro se inicia con el incumplimiento de las leyes, normas y regulaciones de Planeamiento Urbano ante la indiferencia de las autoridades correspondientes de todos los tiempos, desarrollo de «urbanizaciones» sin el mínimo concepto de urbanismo destacándose la falta de la recogida y canalización de las aguas pluviales; como si fuera poco se suma la inconsciencia de los habitantes que lanzan los desechos sólidos a la correntía que se despliega por: calle, avenidas, carreteras, cañadas, riachuelos, ríos, entre otros, originando entaponamientos, inundaciones y caídas de paredes en algunas ubicaciones de la ciudad.
Somos una ciudad privilegiada bajo la sombra de nuestra Reserva Científica y Parque Natural Isabel de Torres, pero para recibir las bondades que ella nos ofrece debemos educarnos y conscienciarnos de cómo se vive en este entorno, de lo contrario esos beneficios se convierten en daños permanentes.
Es lamentable que siempre que cae un poco de agua, se repite lo mismo: entaponamiento en puentes, cañadas desbordadas, calles y avenidas convertidas en mares embravecidos, paredes que caen con todo riesgo y, aún no se toman las medidas correctivas.
Un punto a destacar es que desde la época del Dr. Joaquín Antonio Balaguer Ricardo, no se ha construido ni un sólo metro de encache en Puerto Plata, aún cuando la población ha crecido de manera exponencial.
Bueno es decir que en nuestra ciudad, muchas verjas requieren ser revisadas para evitar en el futuro inmediato, casos que lamentar.
Al día de hoy deberíamos tener una comisión integrada por: el Departamento de Obras Públicas del Ayuntamiento Municipal de esta ciudad, la Ayudantía de Obras Públicas y los Cuerpos de Socorro para elaborar un informe sobre la real situación de Puerto Plata siempre que llueve, cuál es la realidad de nuestros encaches y que los representantes del Estado Dominicano asuman aportar los recursos necesarios para enfrentar esta eterna situación; olvidando los intereses políticos.
El Ayuntamiento Municipal debe asumir la responsabilidad de aplicar las leyes y las normas al momento de aprobar y autorizar el desarrollo de urbanizaciones en nuestro territorio y crear un régimen de consecuencias para los habitantes que de manera inconsciente, al lanzar basura a la vía pública y/o cañadas afecta el ritmo y calidad de vida de los ciudadanos que actúan de forma correcta.
Recordar a nuestros Diputados, Senadora y a la Dirección del Municipio, que parte de su misión es en todos los tiempos, no sólo cuando se aproximan las elecciones, gestionar y presupuestar los recursos necesarios para enfrentar los males que golpean a nuestra Puerto Plata.
ROQUE J. DE LEÓN B.
DIPLOMADO EN TÉCNICAS DE COMUNICACIÓN SOCIAL INTEGRAL.
MIEMBRO DEL SNTP Y DEL SINLOPP.





