Historia
El 14 de junio de 1959, un grupo de 56 combatientes antitrujillistas aterrizó en Constanza a bordo de un avión Curtis C-46 camuflado con insignias de la Fuerza Aérea Dominicana.
El grupo, dirigido por Enrique Jiménez Moya, había recibido entrenamiento militar en Cuba, en la finca “Mil Cumbres” de Pinar del Río, y contaba con apoyo logístico de gobiernos como el venezolano y el cubano.
Simultáneamente, se esperaba el desembarco de dos lanchas con refuerzos, pero las condiciones retrasaron la operación. El 20 de junio, la lancha “Carmen Elsa” desembarcó en Maimón con 121 hombres bajo el mando de José Horacio Rodríguez, y la nave “Tinina” llegó a Estero Hondo con 48 expedicionarios dirigidos por José Antonio Campos Navarro.

El comandante Delio Gómez Ochoa, Camilio Cienfuegos (sin camisa) y otros vinculados a la expedición del 14 de junio de 1959. Archivo/Catorce 59
El enfrentamiento y la represión
Los expedicionarios fueron atacados por unidades navales y aéreas del régimen. Muchos murieron en el desembarco y los sobrevivientes se internaron en las montañas, donde libraron combates contra las tropas de Trujillo. En pocos días, la mayoría fueron capturados o asesinados.
Hoy
A pesar de la derrota militar, la expedición se convirtió en un símbolo de resistencia. Los combatientes fueron llamados la “Raza Inmortal”, y su sacrificio inspiró la creación del Movimiento 14 de Junio, que continuó la lucha por la libertad y la soberanía del pueblo dominicano.
Impacto histórico
La expedición de 1959 marcó un punto de inflexión en la historia dominicana. Mostró que la dictadura no era invencible y que existía un movimiento organizado dispuesto a enfrentarse a Trujillo. Su legado fue decisivo para mantener viva la oposición interna y externa, y para preparar el terreno hacia el ajusticiamiento del dictador en 1961.
Fuente: Hoy





