Ramiro Francisco
No siempre vamos a encontrar amigos o familiares, que estén de acuerdo con lo que decimos o escribimos sobre un determinado caso, un hecho o acontecimiento.
Esto, hay que tenerlo muy presente, para evitar malos entendidos y discusiones, hasta llegar a las ofensas personales y enemistades. En Ciencia, Religión y Política, es donde se cree, surgen las discrepancias o la no aceptación de conceptos emitidos.
Siempre va a ser así. Cada quien, por muy intelectual que sea, profesional o científico, sacerdote, Obispo, Ministro, Misionero, obrero, patrón, sindicalista, podría tener opinión distinta sobre determinado tema expuesto.
A veces, sucede lo mismo un poco más acalorado, en los temas socio-políticos, entre funcionarios, legisladores, Alcaldes, Concejales, dirigentes o simples ciudadanos.
Olvidamos a veces, que todos con el tiempo vamos evolucionando, crecemos, y lo que ayer aceptábamos sin regañadientes, hoy, hay que explicarlo con más claridad y precisión.
No olvidar, si es una opinión, escrito, o declaración con la que no estamos de acuerdo y la rebatimos “con argumentos lógicos” no lleguemos a utilizar lenguaje soez, detractor y personal, para hacer prevalecer nuestra opinión.
Los otros, tendrán sus razones para desde sus ópticas, defender lo que exponen.
Que nuestro escrito o diálogo, sea respetuoso en lugar de “ataques personales”.
Los hechos o situaciones motivadores de las opiniones divergentes pueden desaparecer. La amistad permanece.





