Muchas veces pensamos que aprender es cosa solo de los niños que van a la escuela. Decimos: “ya terminé mis estudios, ya sé lo que tengo que saber”.
Pero la verdad es que nunca dejamos de necesitar aprender, no importa la edad que tengamos. El mundo cambia todo el tiempo. Lo que hacíamos hace veinte años hoy ya no sirve igual.
Salen cosas nuevas, surgen problemas que no conocíamos, y solo sabiendo más podemos salir adelante. Aprender no es solo memorizar lecciones: es saber hacer mejor las cosas, entender lo que pasa a nuestro lado, y no quedarnos atrás. No hace falta ser sabio ni tener muchos libros.
Aprender es escuchar a quien sabe más que tú, mirar cómo lo hacen los demás, probar formas distintas de hacer las cosas, y no tener vergüenza de decir “no lo sé”. A todos nos pasa: nadie nace sabiendo todo.
Cuando aprendemos algo nuevo, no solo nos ayudamos a nosotros mismos: también damos ejemplo a los que vienen detrás. Nuestros hijos, nietos o vecinos verán que nunca es tarde para crecer, y que siempre hay algo bueno por descubrir.
Seguir aprendiendo es más fácil de lo que crees, y no cuesta nada. Lo puedes hacer en tu día a día, con lo que tienes cerca: Lee lo que caiga en tus manos: el mismo periódico, las noticias, lo que dicen las etiquetas de lo que compras.
Siempre hay un dato que no conocías. Pregunta sin miedo. Si hay algo que no entiendes, pide que te lo expliquen. Quien te lo diga también aprendió de alguien más.
Escucha a todos. Los mayores tienen mucha experiencia de la vida; los jóvenes saben usar las cosas nuevas. De todos se saca algo bueno. No tengas miedo a equivocarte.
Si intentas algo nuevo y te sale mal, no te preocupes: de los errores es de donde más se aprende. La vida nos pone lecciones en cada paso. Si te cierras a ellas, te pierdes mucho.
Si te quedas con ganas de saber más, cada día tienes algo nuevo que te hace mejor persona.
De lo que aprendemos a diario podemos vivir, es cierto que a veces llegamos a pensar que los conocimientos no nos sirven de nada, pensar así es un gran error los tiempos nos han demostrado que siempre tenemos que aprender para lograr estar a nivel con los nuevos tiempos. Así que ya sabes: no pongas límites a tu mente.
Mientras tengas vida, tienes mucho que aprender. Nunca dejes de aprender, los conocimientos son propios nadie nos lo puede robar ni hacer usos de ellos siempre y cuando lo defendamos ya que cada quien es dueño de sus aprendizajes.
Fuente: El Nacional





