Redes sociales
Hoy tratamos lo bueno y lo malo del uso del celular. Una herramienta fundamental para comunicarnos, obtener información, realizar conexiones, estar actualizado, entrar a las redes y tener acceso a diferentes plataformas de beneficios que, nos brinda el celular inteligente.
Desde el celular se trabaja, se estudia, se controla el tiempo, se habla a distancia viendo el rostro de la persona, o sea, se mantiene el apego, los vínculos, el sentido de pertenencia y la afectividad con familiares y amigos. Es decir, recibimos los beneficios, ventajas y alternativas, que nos aporta el celular a nuestras vidas.
La trampa del uso irresponsable, puede llegar a su adicción y otros daños en la salud mental, convirtiéndose en un riesgo, para algunos padres que no saben controlar el celular, los videos juegos, el ciberespacio en niños y adolescentes que pasan horas y horas conectados, llegando a un uso abusivo, recurrente e impulsivo que daña o altera su cerebro.
El celular y sus diferentes plataformas producen placer, gratificaciones, recompensa, impulsividad por su uso a nivel cerebral, lo que genera descarga dopaminérgica en el cerebro, alterando la corteza prefrontal. De ahí que, genera adicción, con todo lo que implica el síndrome de abstinencia, creando nerviosismo, ansiedad, desespero, impulsividad y una necesidad descontrolada por su uso.
Adolescentes y jóvenes han tenido dificultad para concentrarse y mantener la atención para estudiar, sintiendo apatía y desinterés por los estudios, el trabajo o conexión socio-familiar. En muchas parejas y familia el celular ha sido tema de conflicto por el uso prolongado en los diferentes espacios sin poner límites, sin respetar o poner atención a la pareja o amigos.
Son millones de personas con adicción a la pornografía, compras compulsivas, con trastornos del sueño, víctimas de accidentes y pérdida de trabajo por uso descontrolado del celular.
En cientos de familia el celular ha sido la causa de desconexión, de desafectos, de sustitución y de aislamiento dentro de la dinámica familiar.
Como han podido entender, el celular aporta efectos positivos y negativos, dependiendo del uso, de la falta de espacio y de ausencia de límites, para saber dónde, cómo y cuándo no usarlo: durante se maneja, realizando ejercicios, almorzando, trabajando, estudiando, actividades que demandan atención y concentración.
Se recomienda que los padres fiscalicen y dosifiquen el tiempo de uso a sus hijos del celular; pero también, las parejas deben limitarlo para no afectar la comunicación, el afecto, la sexualidad y la convivencia marital.
El tema es muy serio, ya varios países han decidido limitar el uso del celular a niños y adolescentes. Empresas, familias y parejas han decidido limitarlo en el almuerzo, diálogos, en la cama y a la hora de dormir, buscando tener mejor calidad y calidez de vida, de privacidad y de respeto a la convivencia y los buenos tratos.
La tecnología y la inteligencia artificial llegó para quedarse, le corresponde a cada persona, familia y pareja, cuidar y proteger su salud mental con el celular inteligente. El celular de un factor protector o de riesgo.
La flexibilidad cognitiva facilita adaptarse de forma saludable, sin excluirse y sin desconectarse, pero, aprendiendo a gestionar los límites y espacios con el celular para que no se convierta en una trampa a su propia existencia, armonía y funcionabilidad en la vida.





