La Dirección Nacional de Control de Drogas acaba de dar un ejemplo de lo que es una buena investigación, paciente, recaudando pruebas, con respeto al protocolo legal, para poder actuar en justicia.
No dudaron los ejecutivos de la DNCD, con el apoyo de la DEA, en mirar hacia adentro para sacar las manzanas podridas.
La investigación comenzó hace nueve meses, a principios de año. Se fueron recopilando las evidencias de un entramado criminal en que algunos miembros de la agencia anti-narcóticos estaban metidos, trasegando a las bandas de narcotraficantes las drogas ilícitas que estaban designados a sacar de las calles: la peligrosa cocaína.
La labor fue ardua. Señuelos. Droga adulterada. Billetes marcados. Seguimiento. Fotografías. Registros de reuniones y contactos. Revisión contínua de las pruebas obtenidas. Ordenes de arresto. Trampa final. Acusación. Todo encartado en un expediente que se fue construyendo con paciencia y precisión. Sin prisa, pero sin pausa.
Un trabajo profesional, realizado bajo control total de las autoridades, locales e internacionales, en una perfecta sinergia que apuntala la cooperación bilateral en la lucha contra el crimen organizado, el narcotráfico, los cárteles y la secuela que provoca en la sociedad.
Una lucha dificil y hasta desigual, pero necesaria y efectiva si es bien realizada. Todo por el bien del futuro del país.
La sociedad debe, como han hecho muchos, aplaudir la decisión de mirar hacia adentro, sin favor ni temor, procurando limpiar la casa, dando un ejemplo para cualquiera que pudiera, siquiera, sentirse tentado a imitar lo descubierto y desarticulado.
Allá aquellos que critican las acciones realizadas por la DNCD y la DEA. Algunos, pienso, sus razones tendrán.
Fuente: Listín Diario





