EDITORIAL
Las elecciones de medio término en Estados Unidos dejan lecciones ejemplares para países como el nuestro.
La primera es nunca olvidar que una democracia verdadera se sustenta en la voluntad soberana de los ciudadanos.
Y, la segunda, que cuando en nombre del Estado, se sacrifican la libertad o el progreso, afectando el bienestar colectivo, la revancha llega por algún lado.
El revés
El gobierno de Donald Trump pasó dos años y medio persiguiendo y acosando a inmigrantes latinos, a tal punto que provocó fuertes resentimientos de las operaciones empresariales.
Los ciudadanos latinos salieron a votar en masa contra los candidatos del partido del gobernante , propinándole una severa y derrota.
No es una casualidad que la barrida en el Senado, la Cámara de Representantes y las gobernaciones, fuera completa.
Otras razones
Pero vale considerar que lo que verdaderamente inclinó el voto en contra fue la carestía de la vida.
Nadie podía convencer a un norteamericano de que debía pagar más de seis dólares por un galón de diésel porque hay que guerrear contra Irán.
Por otro lado, los caprichos y exabruptos de un presidente no pueden imponerse al derecho de la prensa a cubrir sus acciones en la Casa Blanca.
Y ante esos entuertos, el votante estadounidense habló y puso las cosas en su justo lugar.
Fuente: Listín Diario



