Claudio Acosta
Impunidad policial.- El que diga que se sorprendió al enterarse de que la red de trata de personas desmantelada mediante la Operación Begonias pagaba mas de 20 mil pesos semanales a miembros de la Policía Nacional para cuidar a las mujeres, en su mayoría colombianas, o no vive en este paraíso tropical o acaba de llegar de la luna, y por eso su participación en esa red criminal no mereció mucha atención de parte de una opinión pública que ya se acostumbró a ver como algo “normal” esas inconductas. Según la solicitud de medida de coerción depositada por el Ministerio Público los sobornos eran entregados a los agentes policiales para asegurarse de que el negocio pudiera operar sin ser molestado ni “intervenido”, con lo que los cabecillas de la red garantizaban también que se les alertara a tiempo sobre posibles operativos de autoridades menos amigables y tolerantes.
Sin embargo, en el expediente acusatorio contra los ocho imputados en el caso, para los que el órgano acusador solicita 18 meses de prisión preventiva, no figuran los nombres de los agentes policiales que habrían recibido esos sobornos. Y aunque se ha dicho que la investigación continúa abierta y que pueden producirse nuevos apresamientos y sometimientos a la justicia, lo cierto es que tampoco sorprendería que los dejen fuera del expediente. Lo que sería una forma de premiar su mal comportamiento, que en este caso constituye un delito, pero también de garantizarle impunidad a esos agentes y sus jefes, pues aquí todo el mundo sabe que de ese peaje, al igual que el que se cobra en los puntos de drogas para permitirles operar con total libertad, solo una boronita se queda en las manos de los subalternos, utilizados como simples recaudadores y recolectores.
Así no podremos cambiar nunca los comportamientos y las acciones que tanto le criticamos a la Policía Nacional, esas que nos hacen dudar de los resultados de la reforma a la que está siendo sometida, algo que debería saber mejor que nadie el Ministerio Público.
Fuente: Hoy





