Abril 20 del 2026.
Por: Roque J. de León B. (MAE).
En todos los países, de una forma u otra, existen personas en condiciones socio-económicas que no se pueden suplir sus necesidades básicas entre ellas: alimentación, medicina, vivienda, educación, entre otras, a eso llamamos miseria (indigencia), al otro extremo tenemos personas e instituciones, sin importar su nivel o estatus «social y económico» que se caracterizan por su falta de buenos valores y pueden ser: indignos de toda bondad, inmorales, deshonestos, indolentes, poco empáticos, sin escrúpulos, anti-éticos, corruptos, criminales y más, a esos que se ufanan de profesar los antivalores son parte de lo que llamamos «Miserias Humanas».
A los miserables por estar sumidos en la extrema pobreza podemos encontrarlos en: los cordones de miserias que bordean las ciudades, debajo de los puentes, en las más peligrosas ruinas, en viviendas y vehículos abandonados en aceras y contenes, entre otros tantos lugares; a los representantes de la miseria humana si los buscamos podemos encontrarlos en: los sectores Público-Privado cuando se pone en práctica la evaluación de impuestos y se dilapidan los recursos del Estado; en los lugares donde se desarrollan actividades ilícitas como la trata de personas, proxenetismo, sicariato, narcotráfico, blanqueo de bienes, competencia desleal; ayúdeme y ponga usted los demás.
Mientras, el que no tiene cómo ni con qué cubrir sus necesidades básicas y cada día que pasa muere de manera acelerada a causa de cualquier enfermedad infecto- contagiosa, el portador de los antivalores maquina para determinar cuál es la mejor manera de dañar la sociedad, como pueden ser: formar empresas fantasma a través de testaferros para formar compañías de carpetas para de esa manera, ilegal, convertirse en los suplidores de las instituciones del Estado y blanqueadores de bienes provenientes de esa y otras actividades ilícitas como: la corrupción administrativa, soborno y hasta del narcotráfico.
Otro espacio donde se pone de manifiesto la discriminación de los indigentes ante los protagonistas y beneficiarios de la miseria humana es en el «Estamento Judicial», donde hay integrantes del primer grupo, que se mueren en las cárceles sin que se les formulen cargos, mucho menos ser juzgados mientras que los equipos compuestos y protagonizados por los antisociales de cuello blanco a través de él, han tenido salvoconducto permanente, desde la época en qué los Jueces eran nombrados por el Poder Ejecutivo hasta el día de hoy que continúan siendo señalados por el poder político; aunque debo admitir que hemos dado algunos pasos de avance.
Me gusta ser iluso, por eso guardo la esperanza de que un día, no tengamos indigentes, porque los recursos que se consumen en la corrupción administrativa y los que se recuperen vía los tribunales, procedentes de las actividades ilícitas, sean empleados para mejorar su calidad de vida.
Para que eso suceda, los miembros de la Judicatura y del Ministerio Público deben ser seleccionados de manera transparente por instancias que nada tengan que ver con los Círculos Políticos, de igual manera, las universidades deben formar especialistas en el área de la Ética Profesional para formar a los prosionales del derecho en esa rama, de la cual tanto adolecemos en ese importante núcleo de la sociedad.
Esa falta de ética y compromiso en un alto porcentaje de los actores en el ámbito del derecho hace que muchos indigentes sean condenados en ocasiones, de manera injusta, mientras que muchos de los representantes de la miseria humana viven en permanente impunidad.
Cuando las sociedades son contaminadas con este tipo de flagelo, están condenadas a sufrir grandes retrocesos que luego pueden conducir a importantes pero dolorosas transformaciones.
Eso así porque cuando la miseria humana crece de manera desmedida e irracional, no sólo elimina la institucionalidad sino que se crean grandes brechas como pueden ser las de: pobreza, educación, salud, déficit habitacional, tecnología, oportunidades, entre otras.
En los países donde la miseria humana contamina la médula espinal de la sociedad, los conflictos de interés y de poder crean profundas divisiones en lo que debiera ser el «Liderazgo» ya que todos los sectores luchan por imponer su propio criterio para asegurar el control de sus espacios, el poder político y económico conocen mucho de este tema, por eso cuando no logran sus objetivos trabajan para inducir al fracaso y emerger como los salvadores.
Debemos tener pendiente que la miseria representada por la indigencia se combate con políticas públicas de asistencia social bien definidas, establecidas y enfocadas, aunque también conozco que los promotores de la miseria humana se oponen a estas, porque a mayores niveles de pobreza más efectivo es su radio de acción, en ella se apoyan y con sabias manipulaciones esconden sus reales intenciones.
ROQUE J. DE LEÓN BORBÓN.
DIPLOMADO EN TÉCNICAS DE COMUNICACIÓN SOCIAL INTEGRAL.
MIEMBRO DEL SNTP Y DEL SINLOPP.




